Reflexiones

WordWarior



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Título original: Musings. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2011


Reflexiones a medianoche

A menudo me pregunto cómo sería ser como ella. Yo puedo ser la debilidad personificada, pero en ella sólo veo fuerza. Yo puedo sentirme abrumada y asustada, pero en ella sólo veo audacia. ¿Qué sensación me produciría eso? ¿Ser tan entera por dentro?

La veo cuando duerme y su rostro es tan suave e inocente. A veces se me olvida que no es vieja. Ha vivido mucho. Ha combatido, ha amado, ha conquistado, ha rescatado, ha perdido el camino y lo ha vuelto a encontrar. Yo soy una niña comparada con ella, aunque nuestra edad no lo refleje.

Me postro ante su altar. A veces lo que siento por ella es tan intenso y absoluto que me asombra que mi corazón sea tan profundo. Me sonríe o se ríe o levanta la ceja con aire interrogante y yo lo siento en cada célula de mi ser, como si un coro estuviera cantando tan fuerte dentro de mí que sin duda podría ahogar nuestras voces. Se ha convertido en mi universo.

Y eso está mal. Sólo es una mujer. Con defectos y honor, problemas y belleza, misterios y humor, oscuridad y luz. Ella no piensa lo mismo que yo de sí misma. No ve las maravillas que la han convertido en lo que es. Ve sus errores. Vive para borrar su pasado. Es una persona silenciosa y atribulada, preocupada siempre por la posibilidad de que una vida dedicada a servir no baste para expiar sus faltas.

Ha matado. Sin pensárselo dos veces, ha matado. Ha quitado la vida a otros seres humanos porque se interponían entre ella y lo que ella quería. No es de extrañar que esté tan llena de angustia y dudas. Ella vive mientras que sus víctimas han dejado de existir. Se las ha arrebatado a sus familias y les ha robado su futuro. ¿Cuántas veces ha matado? No se lo puedo preguntar. Así que la miro, sin poder parar.

En su rostro dormido no hay respuestas. Las brasas moribundas de una hoguera sin atender crean un bajorrelieve de sus facciones. Duerme ignorante de mi escrutinio. Sueña ignorante de mis preguntas. Vive ignorante de mi amor.


Reflexiones por la mañana

A menudo me pregunto cómo sería ser como ella. Es pura inocencia, belleza y bondad. Su moralidad es su fuerza. No tiene oscuridad, sólo pureza y un alma sabia y antigua. A veces, la observo mientras duerme.

Lucha contra la mañana, mientras que yo la recibo con los brazos abiertos. Entra a rastras en cada día, como si sus sueños fueran tan reconfortantes que no pudiera soltarlos. Yo me muero por dejar mis sueños atrás. Son representaciones de actos del pasado y me dejan encogida y asustada del odio que llevo dentro. Pero ella... ella duerme con una ligera sonrisa, como si nada de dentro o de fuera pudiera hacerle daño. Y tal vez no pueda.

Pero yo sí puedo. Vivo temiendo el día en que la violencia que llevo dentro estalle y ella sea mi blanco. Temo que mi pasado llegue al galope sobre un corcel al ataque y acabe con ella para cobrarse el tributo definitivo de mi alma. Temo que una mañana me mire con ojos soñolientos y vea los secretos que le oculto. Y que huya de mí, porque ya no quiera seguir luchando por mí. Temo.

Y eso está mal. ¿Acaso no ha demostrado lo mucho que le importo? ¿Acaso no me ha demostrado de mil maneras que me acepta como soy por lo que soy? ¿Acaso no ha hablado en innumerables historias de su admiración por mí? ¿Por qué no me fío de ella? ¿Por qué temo?

Porque nunca en toda mi vida, en toda mi experiencia, en todas mis dificultades, en toda mi lujuria, en toda mi fuerza, en todas mis ideas he conocido a nadie como ella. Y esto me emociona y me asusta y me conmueve. Una vez le dije que ella era mi regalo. Me pregunto si entendió el peso de tal declaración. Ella me ha mostrado el camino a la redención de mi alma. ¿Sabe lo que ha hecho por mí? ¿Se quedará conmigo?

En su rostro dormido no hay respuestas. Las llamas jóvenes de una nueva hoguera no iluminan sus pensamientos. Duerme ignorante de mi escrutinio. Sueña ignorante de mis preguntas. Vive ignorante de mi amor.


FIN


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