Conversaciones de almohada

Claire Withercross



Descargo: Los personajes de este relato son propiedad de MCA/Universal/RenPic. El relato es mío.
Advertencia: Este relato presenta a Xena y Gabrielle en una relación íntima.
Comentarios aburridos de la bardo: No hay.
clairewithercross@altavista.com

Título original: Pillow Talk. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2011


La luna entraba por la ventana para iluminar a las figuras dormidas en la cama. Las dos mujeres parecían fundidas en una sola. La guerrera alta y morena estaba tumbada boca arriba, con los brazos y las piernas entrelazados con la bardo menuda y rubia, cuya cabeza reposaba sobre el pecho de la guerrera.

La bardo gimió en sueños y movió la cabeza.

—¡Puffzz! —Xena sopló para quitarse el pelo rubio de la boca—. ¡Ppffff!

—Mmparayá —se oyó como respuesta en sordina.

—¡Auj! —La guerrera hizo una mueca y se mordió la lengua por las cosquillas que le hacía el aliento en el pecho. Se le estremeció el cuerpo.

—¡Araquieta!

La orden iba acompañada de una palmadita en el estómago de la guerrera. Los tenues movimientos de ambas apartaron el molesto pelo de los labios de la guerrera.

—Mmmjor —suspiró Xena.

—¿Edices? —Gabrielle volvió la cabeza y miró el rostro de su “almohada”.

—Nnada —murmuró Xena como respuesta, y volvió a quedarse dormida.

—Mmale —dijo Gabrielle. Colocó bien el pecho que tenía bajo la cabeza y se acomodó de nuevo. Al hacerlo su pelo volvió a posarse sobre la cara de la guerrera.

—¡Puffzz! ¡Ppffff!

—¿Gueasssahora? —gruñó Gabrielle irritada—. Stoyurmiendo.

—Guitapelo.

—¿Mm? —Gabrielle levantó la cabeza para mirar a su amante.

—Mmmjor —farfulló la guerrera—. Guedasí.

Gabrielle resopló agotada y se dejó caer de golpe. La guerrera gruñó por el impacto y luego se puso a roncar.

—¡Alla! —gimió Gabrielle, clavándole un dedo a la guerrera en las costillas.

—Uurrrjjuurrrjjuuurrr.

—Aaahguedecalles —gimoteó la bardo.

—Caaarrrrjjjjj —El ronquido resonaba en la garganta de Xena.

—Mmmmmm —gruñó Gabrielle enfadada, y le tapó la boca a la guerrera con la mano. Xena se calló—. Orfín —suspiró la joven. Se acomodó de nuevo.

Al cabo de un minute solo se oía a las dos mujeres durmiendo apaciblemente.

Un segundo después la paz quedó hecha añicos por el canto de un gallo.

—Aahh. —Gabrielle levantó la cabeza y bostezó. Parpadeó disipando sus sueños y contempló el rostro sonriente y los sonrientes ojos azules de su amante.

—¿Qué tal has dormido? —preguntó Xena.

—Maravillosamente —contestó Gabrielle—. Ojalá todas las noches pudiera descansar así de bien.

—Y yo —asintió la guerrera.


FIN


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