El suelo de la sala de montaje

T. Novan



Descargos: Los personajes de Xena, la Princesa Guerrera y todos los demás relacionados con la serie de televisión del mismo nombre son propiedad de MCA/Universal Pictures. Esto es un fanfic y no se pretende infracción alguna de los derechos de autor.
Subtexto: Creo que dado todo lo que llevo escrito vamos a dejar de llamarlo subtexto para llamarlo texto explícito. Sí, están enamoradas la una de la otra.
Sexo: Implícito.
Violencia: Nada.
Lenguaje soez: Moderado.
Episodios destripados: Puede revelar cosas sobre las temporadas 4 y 5 de XPG.
Otros: Estas cosas se me ocurren en medio de la noche. A veces desearía poder dormir, pero vamos a ver qué tal sale, ¿eh? Aquí en Estados Unidos son las 2:30 de la mañana y lo cierto es que me he levantado de la cama para escribir esto porque no podía volver a dormirme una vez se me ocurrió la idea. Triste pero cierto...
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Título original: The Cutting Room Floor. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2003


Gabrielle acunaba al bebé.

Eva iba arrebujada en brazos de la otra mujer que la sostenía, la quería y le contaba historias. El bebé decidió que si pudiera conseguir una comida caliente aquí también, su mundo sería perfecto, pero su otra mamá era la encargada de esa tarea, así que en términos generales la vida sonreía a la pequeña.

Se quedó amodorrada mientras seguían avanzando por la calle, y ya estaba totalmente dormida cuando Gabrielle entró en la posada y se encontró a su compañera sentada a una mesa del fondo, con la cabeza apoyada en el puño, jugando con un plato de estofado con una cuchara.

La bardo se acercó a la guerrera, abrazando más a Eva, y le dio a su compañera un empujón amable con la cadera para que le hiciera sitio en el banco.

—¿Y esa cara tan larga?

Xena suspiró, echándose un poco a un lado para hacerles sitio a la bardo y a Eva.

—La gente cree que te trato mal.

—Eso no es cierto, Xena.

—Claro que sí. Todo el mundo habla de ello.

—¿Quién es todo el mundo?

—Ya sabes. Todo el mundo —rezongó Xena.

—Ah, ellos. —La bardo sonrió, mirando al bebé dormido—. Bueno, pero no lo saben todo, ¿a que no?

—Supongo que no —masculló Xena—. Es que me fastidia un montón.

—Pues no les hagas ni caso. No es culpa suya. Es culpa de ellos.

—Sí, ya, si los dioses dejaran de meter las narices...

—No me refiero a los dioses, Xena. Venga ya, si no son capaces siquiera de distinguir a la auténtica Eva de un muñeco. Me refiero a ellos.

—¿A Miguel y su panda de ángeles tocanarices? —Una ceja oscura se alzó interrogante.

—Oye, deja en paz a Miguel. De no ser por él, no tendríamos a Eva. No, me refiero a ellos —rezongó Gabrielle, clavando los ojos en lo alto—. Ya sabes.

—Ah, ya, las Altas Instancias.

—Sí, de esos hablo. —Gabrielle sonrió cuando Eva le agarró el dedo y se lo llevó a la boquita para chuparlo.

—Sí, este año también me han tocado las narices a base de bien. Pero es por su culpa por lo que todo el mundo piensa que de repente te trato mal. Que si no te toco lo suficiente, que si no paso suficiente tiempo contigo, que si ni siquiera digo ya bien tu nombre.

—Dices mi nombre estupendamente. —Gabrielle sonrió con aire satisfecho—. En cuanto a lo demás, eso no es culpa nuestra. Además, tú no eres la única con la que se meten, ¿sabes? Piensan que yo soy frígida y que me voy a fugar con el primer tío bueno que se presente.

Xena se irguió y se volvió hacia Gabrielle.

—No lo vas a hacer, ¿verdad?

La bardo gimió y puso los ojos en blanco.

—¡Por Dios, no, Xena! Si fuera a hacer eso, ¿por qué iba a seguir aquí?

—Cierto. Perdona.

—No pasa nada. Sé que no lo has dicho en serio. Un ejemplo más de guión mediocre.

< TN carraspeó. —Estooo... ¿cómo dices? >

La bardo levantó la mirada, riéndose un poco, y saludó con la mano.

—Perdona, olvida lo que he dicho. —Se volvió a Xena, susurrando—: Jo, tengo que tener cuidado con eso. Se me olvida que están metidos hasta en la sopa.

—Y ése es el problema. Todo el mundo ve todo lo que hacemos.

—Disculpa, guerrera. —Gabrielle hizo un gesto negativo con la cabeza. Luego depositó un besito en la cabeza de Eva—. Debo decir que el problema es que todo el mundo no ve todo lo que hacemos, y ése es el problema.

—Sí, no vieron el masaje que te di el otro día, ¿a que no?

—No.

—Ni cómo te quedaste dormida con la cabeza en mi regazo durante el almuerzo el otro día mientras yo daba de comer a Eva.

—No. Y no vieron la otra noche cuando tuve que pelearme contigo por las mantas porque, con tus modales guerreros de siempre, me las robaste casi todas en medio de la noche.

—Tenía frío —dijo la guerrera, con tono quejumbroso.

—Pues ponte ropa al acostarte. —Gabrielle imitó el lloriqueo.

—Antes me ponía ropa al acostarme. Fuiste tú la que me exigió que me la quitara.

Gabrielle se sonrojó y se rascó ligeramente la garganta al tiempo que carraspeaba.

—Fiuuu, me alegro de que no vieran eso.

Xena volvió a clavar la cuchara en el estofado.

—Ojalá lo hubieran visto.

—¿Quieres que la gente nos vea hacer el amor? —dijo Gabrielle con una ligera sonrisa lasciva—. Xena, pervertida. No sabía que te iba eso.

—No lees mucho, ¿verdad?

—¿Eh?

—Es que, por lo que he leído, te he tomado en todas partes, desde un prado hasta encima de Argo, mientras avanzábamos por el camino, debo añadir. Y de todas las formas humanamente posibles y de algunas formas que simplemente no son posibles sin que una de nosotras tenga partes corporales de más. Un brazo por aquí, una pierna de sobra por allá —dijo Xena, gesticulando en el aire—. Habría sido fácil cuando estábamos en la India y yo estaba poseída por Krisna, pero por desgracia en ese momento no estaba de humor.

—Cierto. Si no se trataba de cortar y hacer pedazos, no valía.

—Otra oportunidad perdida.

—Sabes que no siempre es culpa nuestra.

—¿Y con eso qué quieres decir?

—Que a veces lo hacemos y las Altas Instancias lo quitan.

—¿En serio?

—Mm-mm... ¿qué pasó con ese dúo que cantamos juntas cuando hicimos el espectáculo con Jace y Draco?

—¡OH, SÍ! ¡Demonios, se me había olvidado!

—Corte y al suelo de la sala de montaje.

Xena suspiró.

—¿Sabes qué es lo triste de todo esto?

—¿Qué?

—Que nunca verán esto tampoco porque acabará también el suelo de la sala de montaje.

< TN volvió a intervenir. —Qué va, tranquilas, amigas. Se lo enviaré a MaryD y todo el que cuenta lo verá. >

—¡Por fin! —Xena alzó las manos—. ¡Alguien con cerebro!

—Eh, puede que no sea el tiempo de pantalla que necesitamos —asintió Gabrielle—. Pero es un comienzo. Ahora deja de refunfuñar y bésame.

Xena sonrió, inclinándose sobre su compañera. Bajó la mirada un momento, acariciando la cabeza de Eva con el pulgar, antes de devolver su atención a la bardo.

—Eso sí que puedo hacerlo.

< Fundido >

Nota de TN: No necesitamos verlo para saber que ocurrió, ¿verdad?


FIN


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