Vuelta al origen

Silence



Descargo: A estas alturas ya sabéis que no me pertenecen. Esto ocurre justo después de Colisión de destinos. Me pareció muy conmovedor y un episodio de ensueño para los fans. Gracias a Kamouraskan por la correción. Relato breve.

Título original: Full Circle. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2010


Estaba contemplando una luna preciosa pensando en mi vida y en que he vuelto a mis orígenes. La primera vez que César me crucificó, me dediqué a vivir para la muerte. Quería que todo lo que hubiera a mi paso fuera aplastado, asesinado o destruido, y soñaba con saborear algún día la venganza contra ese cabrón romano. La venganza se convirtió en una parte importantísima de mi semiexistencia. Si podía hacer algo para perjudicar o avergonzar al querido César, lo hacía, y me costó muy caro.

La segunda vez, mi bardo estaba conmigo y Calisto me dejó paralítica. Incluso entonces, lo principal en mi cabeza era algún tipo de venganza contra César. Intenté de muchas maneras evitar la visión de Alti, pero estaba predestinada.

Mi bardo luchó por mí y luego murió a mi lado. Escogió el Camino de la Amistad por encima del amor. A las dos nos costó muy caro. Fue agradablemente irónico que, incluso muertas, las dos estuviéramos juntas. Yo tenía que cambiar y la venganza me atraía mucho menos.

Como se suele decir, a la tercera va la vencida. César cambió nuestro destino y creó un mundo nuevo. Un mundo donde él era el amo y yo era su reina. El recuerdo me da ganas de vomitar de puro asco. Con lo que el querido César no contaba era con mi Gabrielle. En cuanto le puse la vista encima, me empezó a palpitar el corazón y simplemente la necesité. Él no sabía que me encuentre donde me encuentre, mi alma la sigue sin dudarlo. Dramaturga famosa. Eso me llena de tanto orgullo y de tanta tristeza al mismo tiempo. Podría haber conservado el mundo alternativo y haber continuado con su fama, pero escogió quedarse conmigo. Como me explicó, prefería un solo segundo de maravilla que una vida de nada especial. Ella también notaba los latidos de su corazón cada vez que nos veíamos. Mi amor, mi alma gemela.

Otra cosa en la que ni César ni yo caímos fue Alti. Jamás pensé que estaría en mi vida de esa forma y me resultaba muy inquietante tenerla allí. No me puedo creer que esté pensando esto, pero le debo mi agradecimiento a Alti. Si no me hubiera enseñado esas visiones, todavía estaría en mi versión del infierno. Me quedó tan claro lo que tenía que hacer que fue como un soplo de aire fresco.

Tenía que avanzar sola por ese camino, esta vez sin temor ni odio, sin desear vengarme de la nueva traición de César, mi crucifixión. Esta vez, lo único que sentía era amor y nadie podría quitarme eso, jamás. Al encaminarme hacia aquella cruz sintiendo ese amor, el emperador ya había perdido. He vuelto a mis orígenes. Él había perdido y lo supo en cuanto se mencionó el nombre de Gabrielle. Mi terca y valiente bardo destruyó el telar de las Parcas. Prefería vivir en el abismo antes que en el mundo que el querido César había creado. Fue extraño, me sentí morir y de repente estaba en el bosque a lomos de la joven Argo, con una necesidad que tiraba de mí. Cabalgué a gran velocidad sin parar hasta que vi el motivo. Allí estaba ella, con su traje rojo de amazona. Mi corazón palpitaba de nuevo.

Ha sido una noche difícil para mi dulce bardo. Las pesadillas de las flechas al alcanzarme, el arrastramiento con el caballo, hasta nuestros últimos momentos en mi celda donde confesé mi amor por ella. Te querré para siempre. La estrecho con más fuerza contra mí para que sepa que estoy aquí y que estoy bien. ¿¿¿Que estoy bien??? Palabras que jamás pensé que diría en serio. Noto que se me llenan los ojos de lágrimas contenidas. No me sentía así de viva desde que Liceus estaba vivo. Se me escapa una lágrima que seca una mano amorosa. No hay nada que podamos decirnos salvo Te quiero. Se ha vuelto a quedar dormida y yo vuelvo a admirar la luna que hay esta noche. ¿Estará mi madre observando? Antes de quedarme dormida con mi bardo, he dicho:

—He vuelto, madre. He vuelto de verdad.

No recuerdo cuándo fue la última vez que me sentí simplemente Xena y no la Princesa Guerrera. Vuelta al origen.

Dormiré por primera vez en mucho tiempo. Mis hombros se sienten mucho más ligeros.


FIN


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