Un final muy trágico

Alan Plessinger



Descargo: Xena, la Princesa Guerrera y los nombres, títulos y argumentos usados en Un final muy trágico son propiedad exclusiva de MCA/Universal. El autor no pretende infringir sus derechos de autor al escribir este fanfic.
Alan Plessinger

Título original: Truly Tragic Ending. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2003


Aquí estoy, en la cripta de tu familia, Xena. No me puedo creer que tenga que despedirme de lo que queda de ti. Es tan difícil. Aún recuerdo los últimos minutos que pasamos juntas. Te dije que no estaba bien. No iba a hacer caso de tus deseos y te iba a traer de vuelta. Pero después de todo lo que habíamos pasado juntas, no podía desobedecer tu último deseo.

—¿Encontrarás una forma de venir a visitarme, Xena? —pregunté.

—Sabes que si hay una manera, la descubriré. Si no, sabes que algún día estaremos juntas.

—Cuenta con ello —dije. Y desapareciste.

Desde entonces, no he sentido ni una caricia tuya, no he oído ni un susurro. Busco tu espíritu por todas partes. Escucho por si oigo tu voz en los árboles, intento sentir tu presencia en el viento cuando sopla a mi alrededor. Pero no hay nada.

Te veo en mis sueños todas las noches, Xena, pero son sólo sueños. Cuánto te echo de menos. Qué sola estoy. A lo largo de mi vida he visto los espíritus de los muertos en otras ocasiones. ¿Por qué no te veo a ti?

He tenido que luchar para volver a Anfípolis. Hay un montón de idiotas que quieren profanar tus cenizas por algo que les hiciste a ellos o a su padre o a su hermano. Supongo que para ellos sería una especie de victoria enfermiza. No sé qué harían con tus restos y no quiero saberlo.

Anoche mismo un joven guerrero intentó colarse en mi campamento, con un puñal desenvainado. Lo esperé y en cuanto lo tuve al alcance, lo agarré y le apliqué el punto de presión. Le dije que le había cortado el flujo de sangre al cerebro y que tardaría treinta segundos en estar muerto.

—¿Qué quieres saber? —jadeó.

—Absolutamente nada —dije y le pegué un golpe en la cabeza.

No me gusta la persona en la que me he convertido. Bueno, si a ti tampoco te gusta, ven a decírmelo.

Pero por ahora tengo que dejar tus restos, lo último que tengo para recordarte. Siempre pensé que yaceríamos aquí juntas. Es una crueldad que no muriéramos al mismo tiempo.

Coloco tus cenizas junto a las de tu madre y me enjugo las lágrimas.

—No me puedo creer que tenga que seguir adelante sin ti, Xena —digo—. Es tan difícil. Me duele tanto. Siento que me falta una parte de mí misma. Sé que algún día estaremos juntas, pero hasta entonces no estaré completa, hasta que pueda volver a estrecharte entre mis brazos. Sería muy fácil seguirte al otro lado, pero tú nunca optaste por lo fácil y yo tampoco lo voy a hacer. Hasta que estemos juntas, continuaré tu batalla lo mejor que pueda. Nunca tendré tu lado oscuro, pero siempre tendré tu recuerdo, y tu nobleza y valor me inspirarán y me harán seguir adelante. Siempre te llevaré en mi corazón y aunque no pueda verte ni sentirte, sé que siempre estarás a mi lado. Cuando no sepa qué hacer, sentiré algo en mi interior, indicándome el camino a seguir, y sabré que eres tú. Serás tú rescatándome de nuevo, como en los viejos tiempos. Y vaya donde vaya, contaré tu historia, Xena, para que lo mejor de ti sea siempre recordado y para que todo el mundo sepa que en alguna parte hubo una mujer dispuesta a jugarse la vida por las personas que la odiaban. Una mujer que no aceptaba que las personas no pueden cambiar. Una mujer que pasó toda su vida buscando una redención que nunca pudo creer que se mereciera de verdad. Una mujer que yo amaba. Una mujer que a veces me sacaba un poco de quicio. Creo que las dos nos sacábamos un poco de quicio mutuamente. ¡Oh, Xena! ¡Eso es lo que más voy a echar de menos! ¡No había nada más divertido que una buena discusión contigo, Xena! Algunos pasamos la vida entera sin encontrar jamás a nuestra alma gemela. La que nos completa y nos hace enteros. Yo tengo que alegrarme de haber tenido la suerte de haber encontrado la mía. Te quiero muchísimo, Xena. Y algún día estaremos juntas. Para no separarnos nunca más. Nunca... nunca más.


FIN


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