Una oración por ti

Lariel



Descargo general: Los personajes son propiedad de MCA/Universal y Renaissance Pictures. No se pretende ninguna infracción de sus derechos ni se obtiene beneficio económico alguno.
No hay violencia, el subtexto depende del color con que se mire y muchísimo amor. Un poco triste, también.
Se agradecen comentarios: Me encantaría saber que os parece. Lariel_a@Hotmail.com

Título original: A Prayer for You. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2002


Premio Xippy


Mira, te he traído otra vez tus preferidas. Crisantemos. Qué flores amarillas tan bonitas. Me recuerdan a ti, al color de tu pelo, como trigo recién segado. ¿Sabes? Ahora no puedo pasar ante un trigal sin pensar en ti, Gabrielle. Qué recuerdos tan agridulces.

Bueno, aquí las tienes... espero que te gusten.

Las margaritas están en flor, aquí las hay por todas partes. Creo que te habría gustado este sitio... no, sé que te habría gustado. Es tan bonito y apacible. Y lleno de amor. Pero claro, cualquier sitio en el que estés tú siempre está lleno de amor, es como si empapara el suelo y flotara en el aire. Me rodea y casi siento que estás aquí. Estabas tan llena de amor. Me encanta este sitio.

Bueno, aquí estamos otra vez, ¿eh? Todos los años... bueno, lo prometí. ¿No es cierto? Y ya sabes que yo cumplo mis promesas, sobre todo si se trata de ti. Todos los años... sí, ¿sabes lo que... lo que tiene gracia, Gabrielle? Dicen que con el tiempo se hace más fácil... pero... dioses, todavía... todavía te echo de menos... tanto, Gabrielle... dioses, perdona, me prometí no hacer esto...

No pasa nada... no volveré a llorar. Sé que no te gustaría, nunca te gustó verme llorar, ¿verdad? Creo que te hacía daño, ver a cualquier persona llorar, la verdad. Me encantaba... me encantaba eso de ti. Je, todavía me encanta. No puedo dejar de quererte...

Te gustarían las margaritas y las flores que hay aquí. Son tan pequeñas y delicadas. Y tan puras... tan blancas y tan vivas al bailar con la brisa. La verdad es que es una suerte que este sitio siga tan intacto... cada vez se dedica más tierra de por aquí a los cultivos y los pastos. No sé qué haría si llegara a ocurrir eso. Este lugar... que estés aquí... me da un motivo para seguir viviendo. Venir aquí todos los años, como prometí que haría. Así conservo la cordura, tengo un propósito. Me recuerda una época en que te tenía en mi vida y necesito recordar esos tiempos. Te echo... dioses, lo... siento...

¿Y cuánto hace ya? Cinco años. No... no puedo creer que haya pasado tanto tiempo... todavía parece que fue ayer. ¿Pero cuántas veces hemos estado aquí? ¿Cuántas veces he rezado por tu vida y has vuelto a mí? Aquella vez... cuando te vi caer al pozo con Esperanza... ¿te he dicho alguna vez lo que sentí? No se me rompió el corazón, Gabrielle... ¿cómo podía? No se puede romper algo que de repente deja de existir. Te llevaste mi corazón al fuego contigo y yo te lo entregué de buen grado. Nunca pensé que pudiera llegar a sentir tanto dolor, pero cuando te vi en la cruz, con los clavos incrustados en tu tierna carne... sí. Entonces supe lo que era el infierno.

¿Sabes? A pesar de todas las veces que pasamos en compañía, a veces en medio de la noche ululante, cuando la oscuridad se apodera de mí, lo único que veo es esa imagen de ti. Pero regresaste de nuevo y entonces supe que nunca podría perderte de verdad. Mientras te lleve en el corazón. Y por muchas veces que lo vea, por muchas veces que vea la espada atravesándote el pecho y oiga tu grito... y eso ocurre todas las noches... cada noche... de mi vida...

Seguro que te alegras de que haya venido hoy, ¿eh? ¿Qué hago hablándote de estas cosas? Debería estar pensando en los buenos tiempos... ¿Sabes? Cómo me alegro de haber tenido la oportunidad de decirte que te quería. No creo que hubiera podido seguir viviendo si te hubieras ido sin saberlo.

Te quiero tanto, Gabrielle. Te echo de menos... todos los días...

Ojalá estuvieras aquí. A veces, es tan difícil.

Me pregunto qué pensarás de mí ahora. Si apruebas lo que soy ahora. La semana pasada tuve que matar a un hombre y me hizo daño. Sé que no habrías querido que lo hiciera, nunca te gustó verme matar, pero no pude evitarlo. Bueno, fue más bien un accidente. Típico. Espero que lo comprendas. Me he esforzado tanto por ser lo que tú querías que fuera... por ti. Es mi monumento a ti.

Oh... ahora me voy a tener que ir. Ha llegado Xena. Supongo que las dos querréis estar a solas un rato. Todavía te echa de menos horriblemente... no dice gran cosa... no habla mucho. Ya conoces a Xena. Pero yo lo noto. Todavía lleva tu pluma metida en la muñequera y a veces, cuando cree que estoy dormido, la saca y se echa a llorar. Creo que esta vez te ha escrito un poema. Sí, ya lo sé. La princesa guerrera escribiendo poemas de amor a una bardo muerta. ¿Quién lo habría imaginado? Casi tan increíble como que ahora yo sea su ayudante. Era lo único que quería, hasta que te conocí. Tú fuiste todo lo que quería y estoy tan orgulloso de haber podido conocerte. De haber sido tu amigo.

Bueno, ya está aquí. Será mejor que me vaya, sé que tiene muchas cosas que decirte. Adiós, Gabrielle. Hasta el año que viene.

Te quiero.


FIN


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