Una sombra de ti

Ambyrhawke Shadowsinger



Descargos: Los personajes de este relato son propiedad de Renaissance Pictures. Esta historia se ha escrito únicamente por diversión: no se van a obtener beneficios económicos con ella.
Subtexto: Sí, este relato muestra el amor entre dos mujeres... apenas. Esto es lo más cerca que espero estar nunca de escribir una historia sin subtexto.
Episodios revelados: Es relato ocurre después de El anillo. Refleja el punto de vista de Hrothgar. Lo escribí antes de ver El regreso de la valquiria y sin haber leído nada al respecto, por lo que todo lo que aparece es culpa de mi imaginación.
Se agradecen todos los comentarios en Ambyrhawke@ambyrhawke.com

Título original: A Shadow of You. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2006


Me encuentro recorriendo una vez más los pasillos oscuros de mi palacio. Me duele el corazón y llevo el peso de mi conciencia en el alma. El ruido de mis pasos levanta suaves ecos en la piedra de los pasillos vacíos mientras camino. Mis oídos captan un leve sonido que sale de la habitación que tengo delante y voy aflojando el paso hasta detenerme.

Me vuelvo y me apoyo en la fría piedra al lado de la gruesa puerta de roble. Noto cómo se me contrae la cara de dolor al cerrar los ojos para defenderme de la tristeza que me inunda como la marea. La tristeza que sale de detrás de esa puerta, así como de dentro de mi corazón. Se me escapa el aliento entrecortado del pecho mientras lucho por mantener el llanto a raya.

La escucho mientras solloza en la oscuridad y mi primer impulso es entrar y abrazarla. Calmar las pesadillas que la atormentan tanto. Pero sé que ahora mismo no agradecería mi presencia. De algún modo, percibo que protege celosamente esa desesperación concreta.

Oh, Wealthea, amor mío, ¿cuánto tiempo podré soportar oír el dolor de esa mujer? Detesto su llanto tanto como detestaba el tuyo... nunca quería verte triste.

Mi amada prometida... luz de mi vida... ¿de verdad ha pasado un año desde que caíste enferma y me dejaste? Parece que fue ayer cuando te sostuve en mis brazos mientras tu espíritu reluciente abandonaba este plano terrenal. Sin embargo, parece que ha pasado una vida entera desde la última vez que vi la sonrisa que reservabas sólo para mí. Cuando... moriste... algo dentro de mí murió también. No podía soportar las miradas de compasión que veía en cada rostro, de modo que me refugié en mi pena y en las ciénagas que bordean nuestras tierras.

Rezaba cada día para que volvieras a mí. Sabía que no era posible, pero no podía evitarlo. Hace seis meses, pareció que mis plegarias hallaban respuesta. Mientras vagaba por allí, me encontré con la princesa guerrera y creí que veía un fantasma. Había visto los tapices: sabíamos que te parecías a ella, mi amor. Pero hasta ese momento, jamás me imaginé que las dos podríais haber nacido del mismo seno materno.

Parecía asustada y no tenía conciencia de sí misma. Pensé que era víctima de la luna o que padecía una fiebre. No podía dejarla allí en ese estado, de modo que la traje al palacio. Entonces regresó Beowulf con la noticia de que los monstruos que acosaban a nuestro pueblo ya no existían. Fue él quien me contó que Xena se puso el Anillo en el dedo para protegerlo de Odín. La pérdida de memoria fue el precio que le exigió la maldición.

Oigo que sus sollozos empiezan a ceder. Me imagino que está abrazada a una almohada, pues así es como la encuentran las criadas todas las mañanas. Yo me quedo junto a esta puerta todas las noches mientras llora... deseando cargar con su dolor como si fuera el mío. Aunque cree que está sola, la vigilo de lejos... por si necesita... a alguien. Sea lo que sea lo que la atormenta, cada noche es peor y dura más. Ojalá me lo contara, pero respeto el silencio que guarda.

Una vez más, mientras monto guardia en este pasillo oscuro, doy vueltas incesantes a la decisión que tomé la noche en que Xena me rogó que le dijera quién era. Sin saberlo, me enfrentó a un dilema mayor que los ataques asesinos de Grindl.

¿Qué es más cruel para esa bella mujer? ¿Decirle quién es de verdad? ¿Cargarla con un pasado de maldad que jamás podrá expiar? ¿No es una absoluta crueldad hablarle de un amor que no puede recordar? ¿De una que yace encerrada en un anillo de fuego sumida en un sueño eterno?

¿O es peor darle un pasado que no es el suyo? ¿Dejar que viva la vida de una muerta? Pero es una vida feliz y tranquila llena de gente que la querría. No sé qué destino es mejor elegir. Ahh... tal vez no haya forma de elegir bien en este caso.

Wealthea, por favor, no me reproches amarte tanto. Tal vez debería haberle contado la verdad aquella noche, pero sólo soy un hombre, con todos los defectos y las debilidades de la humanidad. No tuve fuerzas para renunciar a la posibilidad de tenerte otra vez a mi lado... aunque sólo sea una sombra de ti. Tal vez con el tiempo ella llegue a amarme como me amabas tú. Tal vez con el tiempo... vuelva a sentirme vivo de nuevo.

Sólo el silencio llega a mis oídos a través de la puerta de roble de su habitación. Sé que por fin está descansando por esta noche. Alzo la mano y me seco las lágrimas de la cara. Lágrimas que han caído por el agujero que llevo en el corazón por la pérdida de mi Wealthea. Lágrimas que caen por las cosas que Xena no recuerda haber perdido. Mis pasos resuenan levemente en la oscuridad cuando me dirijo a mi propia habitación, una vez terminada la vigilia de esta noche. Mañana volveré a velar por ella.


FIN


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