¿Cómo puedo seguir?

Ambyrhawke Shadowsinger



Descargo: Los personajes no son míos: simplemente invaden mis pensamientos de vez en cuando.
Episodios revelados: Este relato ocurre después del final de la serie, Una amiga en apuros.
Subtexto: Este relato refleja una relación amorosa entre dos mujeres.
Después de leer algunos comentarios en los que se preguntaba cómo podía Gabrielle seguir siendo una guerrera cuando todo debía de recordarle a Xena, me recliné en mi silla y me hice la misma pregunta. La respuesta llegó en forma de la voz de Gabrielle hablando en mi cabeza. Me puse a escribir inmediatamente. Me he limitado a añadir ciertos detalles para convertir lo que oí en un relato.
Me gustaría dar las gracias a Dreemer por inspirarme la imagen del final del relato. Me has proporcionado el modo perfecto para dejarlo todo bien atado.
Se admiten comentarios en Ambyrhawke@ambyrhawke.com

Título original: How Can I Go On? Copyright de la traducción: Atalía (c) 2003


Pergamino personal

Mientras escribo esto, estoy sentada en la proa de un barco que me aleja de Japa. Me aleja de una tierra que me ha herido el alma más que cualquier otro lugar en el que haya estado desde que comencé mis viajes con Xena.

El sol está iniciando su descenso hacia el océano, dando por terminado un día más. Pero el final auténtico se produjo con un ocaso de hace tres días. Cuando el carro de Apolo desapareció del cielo, también lo hizo la vida que yo había llevado con Xena. Sí, tengo la esperanza de que llegue el día en que de algún modo consiga traerla de vuelta a mí, pero debo aprender a vivir con tan sólo su espectro a mi lado.

Hoy he visto cómo me miraba la tripulación mientras afilaba el chakram de Xena... mi chakram ahora. Me caían las lágrimas de los ojos, pero me daba igual que lo vieran. Más tarde oí sus suspiros de lástima cuando me derrumbé por completo en medio de mi entrenamiento con la espada. Todo lo que hago es un recordatorio de la mujer que falta de mi lado.

Noté las preguntas que flotaban en los ojos de los hombres cuando volví a levantarme, obligándome a continuar entre oleadas de pena. Lo que pensaban estaba tan claro como si lo hubieran dicho en voz alta: "¿Cómo puede seguir siendo guerrera si le recuerda a la que se ha ido?"

Mirando el sol ardiente, conozco, en lo más profundo de mi alma, la respuesta a esa pregunta...

Sigo siendo guerrera porque me recuerda a Xena. Cada momento del día, todo lo que hago, me recuerda a mi mejor amiga, mi amante, mi alma gemela. Todas y cada una de mis acciones hacen honor a la mujer que yo conocía como nadie más en el mundo la conocía.

Yo crecí durante mis viajes con Xena. Antes de conocerla era como una oruga a la espera de convertirme en lo que debía ser. Cuando me permitió viajar con ella, entré en estado de crisálida... el refugio de los brazos de Xena era el capullo al que siempre podía retirarme cuando el dolor de la transformación era demasiado intenso. Ahora mi refugio ha desaparecido y me encuentro transformada en la persona que siempre estuvo dentro de mí. Xena me ayudó a convertirme en esa persona. Ser menos ahora sería renegar de la mejor parte de mí misma... la parte que es Xena.

Ahora descubro que me toca a mí refugiar a Xena. Me he convertido en la que la sostiene y la protege, manteniéndola a salvo dentro de mi corazón. Y en los próximos años, siempre que acabe una batalla y una niña me pregunte cómo he llegado a ser tan fuerte y tan valiente, me sentaré a su lado y le contaré la historia de una poderosa Princesa Guerrera que amaba a una ingenua chiquilla de Potedaia. En esos momentos, el tiempo volverá atrás: mi guerrera vivirá de nuevo. Será ella la que me sostendrá y ninguna de las dos conocerá el destino que nos aguarda en la Tierra del Sol Naciente.

Noto que me envuelve un calor mientras el cielo se va oscureciendo, del naranja al rojo y al morado. Sé sin mirar que el espectro de mi guerrera está sentado detrás de mí. Esta vez está muy callada y yo me acomodo ligeramente entre sus brazos. Por el rabillo del ojo, veo que está leyendo lo que he escrito.

Cuando la luz desaparece, la oigo sorber y siento una gota de humedad en el hombro. Puede que no sea más que la espuma del barco al cortar las olas, pero mi corazón no lo cree.

—Gabrielle


FIN


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