El corazón recuerda

Ambyrhawke Shadowsinger



Descargos: Los personajes de este relato son propiedad de Renaissance Pictures. Esta historia se ha escrito únicamente por diversión: no se van a obtener beneficios económicos con ella.
Subtexto: Sí, este relato muestra el amor entre dos mujeres. Todavía no he escrito nada donde eso no aparezca. Si os molesta... hay muchas otras historias es la red que serán más de vuestro agrado.
Episodios revelados: Este relato ocurre después de El anillo. Sin embargo, lo único que se revela de El regreso de la valquiria resulta ser el nombre de un personaje. Todo lo demás es imaginación mía, porque he sido buena por ahora y no he leído nada que me destripe El regreso de la valquiria.
¡Por los dioses, cómo me cuesta no echar un vistazo!
Se agradecen todos los comentarios en Ambyrhawke@ambyrhawke.com

Título original: The Heart Remembers. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2006


La voz susurró en la oscuridad: "Te echo de menos... te necesito... te quiero..."

Sofocando un grito, mi cuerpo se incorporó de golpe al tiempo que abría los ojos. De poco me sirvió, pues la oscuridad era más profunda que la muerte. Sin embargo, intenté dar con el origen de la voz... pero fue en vano, pues había desaparecido.

Desaparecido...

¡Oh, dioses, cómo me duele esa palabra! Me aferro el pecho y me hago un ovillo por el dolor que siento en el alma. Me siento como si una mano gigante me hubiera arrancado el corazón palpitante, dejando a cambio un agujero destrozado, abierto y sangrante. Por mi cara caen lágrimas ardientes y los sollozos de desesperación me sacuden el cuerpo tembloroso.

No sé cuánto tiempo llevo sentada así en la oscuridad. No sé cuándo he cogido la almohada entre mis brazos y he empezado a mecerme ligeramente para intentar consolarme a mí misma. Sólo sé que puedo soportar el dolor un poco mejor que antes. Mi mano izquierda acaricia distraída la almohada como si jugara con el pelo de alguien... alguien de menor estatura que yo. Alguien que siento que debería... encajar... sí, encajar perfectamente entre mis brazos.

He pasado por esto mismo todas las noches durante estas últimas seis lunas. Cada noche, en mis sueños, oigo esa voz suave que me llama. Cada noche, el dolor es peor que la anterior.

Ah, sí, es una cosa más que no recuerdo. Supongo que debería preocuparme más no saber quién soy. Pero por alguna razón, este vacío concreto me aflige el alma más que cualquier otro.

No le he contado nada de esto a Hrothgar. Quiero guardarme estos sueños... tener una cosa que sea solamente mía. ¿Acaso no estoy en mi derecho? Él es quien posee todo el conocimiento de mi pasado... un pasado del que no guardo recuerdo alguno. Necesito que este sueño sea mío.

Hrothgar ha sido muy paciente, al relatarme mi vida. Sé que espera que algo de lo que me diga levante el velo que nubla mi mente. Me dice que llevamos seis años enamorados, aunque, durante muchísimo tiempo, tuvimos demasiado miedo de declararnos lo que llevábamos en el corazón. Entonces, una noche, cuando me encontraba en estado febril, me adentré corriendo en una tormenta. Él me buscó incansablemente por los bosques y por fin me encontró en una ciénaga, aturdida e incapaz de recordar mi pasado. Eso ocurrió hace seis meses... la misma noche en que comenzaron los sueños.

Me he esforzado mucho por recordar las historias que me cuenta. No sé por qué me resultan tan ajenas o por qué sus brazos y sus labios me dejan fría. ¡Dioses, debería recordar! Quiero recordar. ¿Y por qué, cuando me vuelvo para decirle algo, me descubro mirando hacia abajo en lugar de levantar la vista hacia él? Es como si mi cuerpo estuviera empeñado en decirme que yo debería ser la más alta de los dos.

Con un suspiro, me tumbo de nuevo en la cama. Vuelvo la cabeza en la oscuridad y mi barbilla roza la almohada que me he colocado por instinto encima del hombro izquierdo. Es extraño... pero como siempre, la sensación es perfecta, de modo que ahí la dejo. Se me cierran los ojos y vuelvo a quedarme dormida.

Camino por una ciénaga grisácea entre la niebla y la bruma. Todo me resulta vagamente conocido, pero al mismo tiempo completamente desconocido. Hay un resplandor ahí delante que me intriga. Al coronar un pequeño altozano, me quedo mirando maravillada.

En un claro se levanta un anillo de fuego. Las llamas se elevan hacia lo alto por encima de mi cabeza, pero el fuego no avanza. Tampoco quema los árboles. Al acercarme un poco más, se me acelera el corazón, golpeando las paredes de mi pecho. Atisbo a través de las llamas y veo algo dentro del anillo.

Es una mujer dormida sobre una roca como si fuera una cama. Me llevo la mano a la boca por la sorpresa. ¡Por lo más sagrado, es bellísima! Como una novia, está ataviada con un vestido de color blanco y oro. Una corona dorada de hojas le ciñe los cabellos de puro sol. No sé quién es, pero mi corazón recuerda. Mis labios anhelan tocar los suyos.

Aunque la doncella no se mueve, en mi mente oigo la voz que ahora sé que es suya: "Te echo de menos... te necesito... te quiero."

Mi voz se une a la de la visión dorada que tengo delante y nos susurramos la una a la otra: "Por favor... sálvame."

En sueños, se me escapa una lágrima de los ojos que cae hasta mi pelo.


FIN


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