Mi inmortal

Paully Adams



Descargos: Xena, Gabrielle y cualquier otro personaje que aparece en la serie real de televisión son propiedad de MCA/Universal y Renaissance Pictures; yo sólo los tomo prestados para este relato. El relato es mío. Por favor, poneos en contacto conmigo antes de utilizar mis escritos. Gracias.
Episodios revelados: Una amiga en apuros.
Advertencia/descargo de historia romántica: Se trata de subtexto, igual que en la serie de televisión.
Inspiración: La canción My Immortal de Evanescence que estuvo sonando todo el rato mientras escribía este relato.
padams1@xmsg.com

Título original: My Immortal. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2011


¿Cuánto tiempo hace? Han pasado días, lunas, incluso años, pero las heridas que recibí en Japa no se me curan. Me descubro a mí misma, a mi mente, reviviendo nuestra vida en común. En mi cabeza, sigo atrapada en el pasado. Todavía oigo los ecos de tu risa en mis oídos. Todavía noto tus lágrimas en las yemas de mis dedos. Todavía oigo tu respiración y los latidos de tu corazón.

Después de todo este tiempo, sigues cautivándome. Todavía oigo tu voz haga lo que haga. Por las noches, tu rostro invade mis sueños. En el curso de feroces combates, te oigo dándome instrucciones. En mis momentos de soledad, te oigo afilar la espada. Entonces miro a mi alrededor y en realidad no estás ahí. Poco a poco voy perdiendo el contacto con mi cordura y con la realidad.

Así que ahora me escondo. Ya no llevo corpiños reveladores, del miedo que tengo a que alguien vea el tatuaje y reconozca a la persona que era. Evito a la gente y las aldeas. No piso Grecia desde la última vez que estuvimos allí: demasiados recuerdos. La Bardo Batalladora de Potedaia murió en combate contra la legión romana de Egipto: eso es lo que escribí en mi último pergamino.

Cuando me necesitabas, ahí estaba yo, para recoger cada lágrima, para ahuyentar cada pesadilla, para creer en ti cuando nadie más lo hacía. Ahora lloro sola, inmersa en una pesadilla constante en la que sigues atormentándome. Te entregué la mitad de mi alma y ahora no me la quieres devolver.

¿Por qué sigues aquí? He hecho todo lo que querías. Tu urna descansa en la cripta de tu familia. Fui a Egipto y allí luché durante un tiempo. He dedicado la mitad de mi vida a luchar por el Bien Supremo. Ya no tengo nada más que dar.

Una parte de mí desea que desaparezcas. Cuando acababas de morir, la capacidad de seguir viéndote, de seguir sintiéndote, fue una bendición. Pero ahora, esa bendición se ha convertido en una maldición. No puedo volver al pasado y no puedo seguir adelante. Estoy viva, pero no vivo. Atrapada entre dos mundos, ésa es ahora mi existencia.

Todo a causa de mi inmortal amor por ti.


FIN


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