No pasa un solo día

Paully Adams



Descargo de inspiración: Esto lo escribí en pocos minutos nada más oír Not a Day Goes By de Lonestar por primera vez. Tras oír el primer verso, supe que la canción estaba hecha para Xena y Gabrielle. Gracias por la inspiración de la canción. Xena, Gabrielle y cualquier otro personaje que aparece en la serie real de televisión son propiedad de MCA/Universal y Renaissance Pictures; yo sólo los tomo prestados para este relato. Gracias por escribir/crear dos de los mejores personajes que he tenido el honor de ver en toda mi vida. El resto del relato es mío.
Aviso de episodios revelados y cronología: El relato ocurre después de Una amiga en apuros 1 y 2.
Subtexto: Sí, lo hay, y sí, es subtexto de verdad. Sé lo que creo yo... pero con independencia de lo que creáis vosotros, creo que el relato os gustará.
abbaspice1@aol.com

Título original: Not a Day Goes By. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2011


He tardado lunas enteras, pero por fin he llegado a mi destino. Hace años, te prometí que te traería aquí, pensando que yo sería la primera en morir. A fin de cuentas, eras más rápida, más fuerte, más sabia que yo. Pero tú decidiste lo contrario. Y no pasa un solo día en que no lamente esa decisión.

Contemplo la urna una vez más, antes de dejarla sellada dentro del sarcófago. Se supone que el tiempo cura todas las heridas, o al menos eso es lo que me han dicho. Y sin embargo, después de tanto tiempo, tengo un agujero donde antes tenía el corazón. Y no pasa un solo día en que no sienta la agonía de vivir sin ti.

Incluso en la muerte... esas palabras, y tú misma, me seguís atormentando. De algún modo, todavía queda una parte de ti. Enterrada en lo más hondo de lo mejor de mí, sigues aquí. Sigues conmigo. Y no pasa un solo día en que no tenga la esperanza de que esto sea una especie de truco o de pesadilla de la que algún día me despertaré.

Cuando el dolor se hace excesivo, te veo. Llevo una imagen tuya dentro de mi corazón. Todavía veo tus ardientes ojos azules. A veces están llenos de diversión, a veces de tristeza. A veces de remordimiento y amor. Y cada vez, la imagen termina contigo diciéndome que quieres pasar tus últimos segundos conmigo, mirándome a los ojos. Las noches son lo más duro. Cuando el sol se pone, el aire se vuelve frío. Y lo único que deseo es a ti. Tumbada a mi lado. Tu cabeza sobre mi corazón. Y no pasa un solo momento en que no piense en ti.

Esos momentos se han transformado en días, los días en lunas, y sé que las lunas acabarán convirtiéndose en estaciones. ¿Voy a pasar la eternidad sintiéndome así? No. Algún día me reuniré contigo. Y no pasa un solo día en que no me entren tentaciones de acelerar el proceso yo misma, de echarle una mano a la muerte.

Pero entonces...

Pasa un momento. Siento tu fuerza. Siento tu esperanza. Siento tu amor. Me recorre como un río, transportándome, llevándome a una orilla segura. Después de todo este tiempo, sigues conmigo, dándome el valor que necesito para vivir.

No pasa un solo día en que no te sienta. No pasa un solo día en que no piense en ti. No pasa un solo día en que no nos amemos.

No pasa un solo día...


FIN


Volver a Xena y Gabrielle: Relatos cortos
Ir a Novedades