Reunidas

T. Novan



Descargos: Los personajes de Xena, la Princesa Guerrera y todos los demás relacionados con la serie de televisión del mismo nombre son propiedad de MCA/Universal Pictures. Ésta es una obra de fanfic y no se pretende infracción alguna de los derechos de autor.
Subtexto: Creo que dado todo lo que llevo escrito vamos a dejar de llamarlo subtexto para llamarlo texto explícito. Sí, están enamoradas la una de la otra.
Sexo: Nada.
Violencia: Nada.
Lenguaje: Moderado.
Episodios destripados: Pueden destriparse episodios de las temporadas 4 y 5 de Xena.
Otros: Lo que para mí sería un último episodio bonito :-). Además lo presento en formato de guión falso. No tiene todos los elementos de un guión, sólo los más básicos: indicaciones de escenario y diálogo.
tnovan@aol.com

Título original: Reunited. Copyright de la traducción: Atalía (c) 2005


INTERIOR DE DÍA. SALA DE REUNIONES.

El DOCTOR LEON KIRKWOOD está sentado a la cabecera de la mesa, muy satisfecho de sí mismo mientras mira a sus colegas.

KIRKWOOD:
Como saben, nuestro estudio sobre la regresión a vidas pasadas ha ido muy bien y los progresos que hemos hecho son impresionantes.

KIRKWOOD pone en marcha una pantalla de vídeo que está detrás de él, donde se proyecta una película sin sonido.

KIRKWOOD:
Ahora tenemos la capacidad de capturar imágenes procedentes de los individuos con los que hemos estado experimentando mientras se encuentran en estado de hiperregresión. Estas imágenes se graban y nuestro equipo las evalúa posteriormente para determinar si son posibles vidas pasadas de estos individuos o simples sueños capturados durante el experimento.

El DOCTOR CHRIS MORGAN levanta la mano y KIRKWOOD hace un gesto de asentimiento al joven.

MORGAN:
¿Qué proporción de éxitos han tenido al realizar esa evaluación, doctor?

KIRKWOOD:
La verdad es que muy alta. Hemos descubierto que la diferencia entre los recuerdos de vidas pasadas y los sueños parece encontrarse en la intensidad del material grabado. Las vidas pasadas son mucho más vívidas que los sueños y los individuos...

Antes de que KIRKWOOD pueda seguir, la puerta de la sala se abre de golpe. El ayudante de investigaciones PETER DUNCAN entra en la sala. Es evidente que está muy emocionado por algo.

DUNCAN:
Doctor Kirkwood, siento interrumpir, pero tiene que venir al laboratorio. Se está produciendo una situación muy interesante.

KIRKWOOD no necesita oír nada más. Recoge sus carpetas y sale por la puerta detrás de su ayudante, dejando a sus colegas mirándose entre sí con cara de duda.


INTERIOR DE DÍA. PASILLO.

KIRKWOOD y DUNCAN se dirigen casi corriendo hacia los laboratorios.

KIRKWOOD:
¿Qué demonios está pasando, Pete?

DUNCAN:
¿Se acuerda de la estudiante de literatura inglesa que entró a formar parte del estudio hace unas semanas? ¿La que tenía todas esas regresiones increíbles sobre la antigua Grecia?

KIRKWOOD:
Sí... aah, Sarah Kendall. Lleva dentro unos recuerdos muy intensos. Está en el tanque de privación sensorial, ¿no?

De repente, KIRKWOOD parece aterrorizado.

KIRKWOOD:
¡Oh, Dios mío! No me digas que tiene problemas.

DUNCAN:
¡No! Está teniendo otra sesión estupenda, como de costumbre. Hoy nos estamos enterando de cómo fue el nacimiento del bebé de Xena.

KIRKWOOD:
Entonces, ¿cuál es el problema?

DUNCAN:
No hay ningún problema. Se ha producido una situación. ¿Se acuerda de la doctora Adler, del Departamento de Historia?

KIRKWOOD:
Sí. Llevo meses intentando que participe. Estoy seguro de que detrás de esos ojos azules se esconde un montón de cosas raras.

DUNCAN se echa a reír, al tiempo que abre las puertas del laboratorio.

DUNCAN:
¡No lo sabe usted bien! Ha venido hoy y hemos empezado colocándola en la silla, como hacemos con todo el mundo.

KIRKWOOD (confuso):
Vale. Así que la situación se ha producido con la doctora Adler. ¿Qué pinta Sarah en todo esto?

DUNCAN:
Vamos a la sala de visionado y se lo enseño.


INTERIOR DE DÍA. SALA DE VISIONADO.

La sala de visionado está llena de gente que observa dos grabaciones al mismo tiempo, murmurando, asintiendo y señalando las grabaciones. KIRKWOOD y DUNCAN se abren paso hasta ponerse delante. KIRKWOOD se queda boquiabierto al caer en la cuenta de lo que está viendo.

DUNCAN (sonriendo):
La grabación de la izquierda corresponde a Sarah Kendall y fue una de las primeras que hizo para nosotros. La grabación de la derecha corresponde a la doctora Adler y se ha hecho esta mañana.

KIRKWOOD:
¿Cómo es posible que tengan la misma regresión?

DUNCAN:
No es la misma. La doctora Adler está teniendo la regresión de Xena.

KIRKWOOD (incrédulo):
Eso no es posible.

DUNCAN:
Pues sin duda lo parece. Las regresiones de Sarah han establecido el hecho de que Gabrielle estaba convencida de que Xena y ella eran almas gemelas. Parece que se han vuelto a encontrar.

KIRKWOOD:
No. No. No es posible. Tiene que haber una explicación lógica. ¿Sarah ha asistido a alguna de las clases de Adler?

DUNCAN:
No. Ya he comprobado el historial de Sarah. Que nosotros sepamos, Sarah Kendall y la doctora Adler no se conocen de nada.

KIRKWOOD:
¿Cuánto tiempo lleva Sarah metida en el tanque de privación sensorial?

DUNCAN:
Tres horas.

KIRKWOOD:
Sáquenla. Quiero que vea esto.

DUNCAN hace un gesto a otro ayudante, que sale de la habitación. KIRKWOOD y el resto del grupo siguen observando las dos grabaciones. Al poco, SARAH KENDALL entra en la sala. Va vestida con un albornoz y se seca el pelo con una toalla.

SARAH:
¿Qué hay de nuevo, doctor? (suelta una risita). Siempre he querido decir eso.

KIRKWOOD:
Sarah, ¿conoce a la doctora Adler, del Departamento de Historia?

SARAH:
No.

KIRKWOOD:
¿Nunca ha asistido a sus clases, ni ha tenido contacto con ella, que usted sepa?

SARAH:
No que yo recuerde. No sé si me habré cruzado con ella en los pasillos o algo así, pero sí sé que nunca he asistido a sus clases.

DUNCAN (riendo por lo bajo):
Si la hubiera visto en los pasillos, se acordaría.

SARAH (pasando la mirada de KIRKWOOD a DUNCAN):
¿Qué ocurre?

DUNCAN:
Mire las grabaciones que estamos proyectando, Sarah. ¿Cuál es la suya?

Ella se queda mirando la pantalla un rato y por fin se encoge de hombros.

SARAH:
Las dos parecen mías. Desde puntos de vista distintos.

KIRKWOOD:
Sí, pero una de ellas no es suya. Una de ellas es de la doctora Adler.

SARAH (atónita):
Eso... eso no puede ser. ¿Cómo podemos tener las dos los mismos recuerdos?

KIRKWOOD:
No los tienen. La doctora Adler está reviviendo los recuerdos de Xena.

SARAH:
Quiero verla.

DUNCAN y KIRKWOOD se miran entre sí. DUNCAN pregunta en silencio si deben llevar a SARAH a ver a ADLER. KIRKWOOD asiente por fin.


INTERIOR DE DÍA. SALA DE OBSERVACIÓN.

SARAH y DUNCAN entran en la sala, cerrando la puerta al pasar.

DUNCAN:
Recuerde, Sarah, que ella no puede verla ni oírla. No puede establecer contacto alguno con ella. La única razón de que le hayamos enseñado las grabaciones ha sido para confirmar nuestras sospechas.

DUNCAN enciende las luces para iluminar un espejo doble. Al otro lado, en una silla de regresión, al parecer sumida en un profundo y agradable trance, está una mujer alta y morena. Sarah alarga la mano y toca el cristal inmediatamente.

SARAH (en voz baja, sin dar crédito):
Xena.


EXTERIOR DE DÍA. CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD.

SARAH está vigilando el edificio donde se encuentra el Departamento de Historia. Apoyada en un árbol, es evidente que busca a alguien. Agita una pierna y se mueve nerviosa mientras espera.

SARAH:
Vamos, vamos. Tienes que salir en algún momento.

La DOCTORA KATHRYNE ADLER sale del edificio cargada con un largo estuche negro y una cartera de cuero blando colgada del hombro. Se para un momento para sacar las gafas de sol y se las pone. Cuando está a punto de seguir andando, se detiene, como si notara algo extraño. Mira hacia donde está SARAH e incluso a través de las gafas de sol es evidente que se miran a los ojos.

KATHRYNE (susurrando):
¿Gabrielle?

Antes de que la DOCTORA ADLER pueda acercarse a la rubia, un alumno la detiene. Quiere ir a hablar con la rubia, pero el alumno le corta el paso. Lo atiende rápidamente y luego se vuelve para mirar de nuevo hacia el árbol. La chica se ha ido.


INTERIOR DE DÍA. RESIDENCIA DE ESTUDIANTES.

SARAH entra rápidamente y cierra la puerta de golpe. Respira agitadamente y tiene la cara perlada de sudor. Es evidente que ha venido corriendo desde el árbol.

SARAH (dando vueltas):
¡No puede ser! ¡No puede ser!

Deja de dar vueltas y respira hondo para calmarse.

SARAH:
Piensa, Sarah, piensa. Tiene que haber una explicación lógica. No puedes creer de verdad que sea un alma gemela de hace dos mil años. No puedes creer de verdad que sea Xena.

Se detiene delante de un espejo, hablando con su reflejo.

SARAH:
No lo es. Simplemente no lo es. No puede ser. La mera idea es una locura.


INTERIOR DE NOCHE. APARTAMENTO. SALÓN.

KATHRYNE/XENA da vueltas de un lado a otro. Hay otra persona sentada en el sofá. Se detiene y mira a AFRODITA.

KATHRYNE/XENA:
Me dijiste que se acordaría de mí.

AFRODITA:
Tranqui. Te recuerda, es que le ha dado un pasmo.

KATHRYNE/XENA:
Pues despásmala.

AFRODITA:
Xena, sabes que no puedo hacerlo. Ya no tengo ese poder. Soy inmortal, no diosa. Los recuerdos de Gabrielle que tiene Sarah tendrán que bastar para traerla hasta ti.

A KATHRYNE/XENA está a punto de darle un berrinche de guerrera.

KATHRYNE/XENA:
¡Me cago en la...!

AFRODITA:
Con eso no vas a conseguir nada, Xena.

KATHRYNE/XENA:
¡No, pero me sentiré mucho mejor!

AFRODITA:
Este problema ya lo hemos tenido otras veces. Siempre consigue volver a su ser.

KATHRYNE/XENA:
Nunca ha huido de mí cuando nos hemos mirado.

AFRODITA:
Oye, ¿por una vez en dos mil años? Yo diría que nuestra media de aciertos ha sido muy buena.

KATHRYNE/XENA:
Prefiero un cien por cien de aciertos, gracias.

KATHRYNE/XENA se deja caer de golpe en una butaca frente al sofá, cerrando los ojos y frotándose las sienes.

KATHRYNE/XENA:
Vale, ¿y ahora qué?

AFRODITA:
¿Ahora qué? ¿Qué? Pues que lo intentas otra vez. Eres profesora. Ahora que sabemos a ciencia cierta que está aquí, busca su expediente y consigue su horario de clases.

KATHRYNE/XENA (mirando a Afrodita con un solo ojo abierto):
Ooooh, eso parece casi demasiado fácil.

AFRODITA (sonriendo):
Sí, ¿verdad? Xena, yo he cumplido con mi parte del trato, como siempre. Os he seguido a las dos a lo largo de otra vida para asegurarme de que acabáis juntas. O al menos en la misma zona. El resto depende de vosotras.

KATHRYNE/XENA:
Ya, pero lo que daría yo porque tuvieras un poquito de poder divino.

AFRODITA (encogiéndose de hombros):
Es un asco, pero lo cierto es que cuando la gente deja de creer en ti, tus poderes van disminuyendo hasta que sólo eres inmortal.

KATHRYNE/XENA mira a la diosa caída.

KATHRYNE/XENA:
¿Afrodita?

AFRODITA:
¿Sí?

KATHRYNE/XENA:
Si te sirve de consuelo, yo todavía creo en ti y estoy segura de que Gabrielle también. Vosotras dos siempre habéis sido buenas amigas.

AFRODITA (sonriendo de nuevo, asintiendo):
Eso sí que es cierto.

KATHRYNE/XENA:
Sí, y si de mí depende, lo volveréis a ser.


INTERIOR DE DÍA. SALA DE REUNIONES.

KATHRYNE da vueltas despacio de un lado a otro. KIRKWOOD está sentado a la mesa.

KATHRYNE:
¿Cómo lo explicas?

KIRKWOOD:
No puedo. Nadie del equipo puede.

KATHRYNE:
¿Nunca os habíais encontrado con algo parecido?

KIRKWOOD:
Nunca. Estamos tan pasmados como tú.

KATHRYNE:
Quiero conocerla. ¿Puedes ocuparte?

KIRKWOOD:
Puedo intentarlo. No puedo obligarla, pero puedo preguntarle si quiere conocerte.

KATHRYNE:
Gracias, Leon. Te lo agradezco mucho.

Se agacha y recoge del suelo un largo estuche negro, que coloca encima de la mesa. Respira hondo y luego abre el estuche. Se queda contemplando lo que hay dentro largo rato y luego le da la vuelta para que KIRKWOOD lo vea.

KATHRYNE:
Enséñale esto. Si después de eso, no quiere verme, no la fuerces.

KATHRYNE observa mientras los ojos de KIRKWOOD contemplan los objetos que hay en el estuche. Una espada de guerrero, un chakram y un par de sais que en otro tiempo pertenecieron a una bardo guerrera. KIRKWOOD aparta la vista del estuche y asiente.

KIRKWOOD:
Estos objetos aparecen en las grabaciones. ¿Son los originales?

KATHRYNE:
El chakram es el segundo. El primero se me rompió en combate.

KIRKWOOD:
Lo sé. Se rompió cuando Calisto te lo lanzó y te alcanzó en la espalda.

KATHRYNE (asintiendo):
Se me había olvidado, pero eso ya lo sabes, ¿verdad?

KIRKWOOD:
Sí. ¿Lo recuerdas todo?

KATHRYNE:
Todo. He estado buscando a Gabrielle para que podamos estar juntas de nuevo. No me lo podía creer cuando me hablaste de esta investigación y luego fíjate, me la encuentro aquí, pero por desgracia todavía no hemos conseguido reunirnos.

KIRKWOOD:
¿Por qué no?

KATHRYNE:
Tiene que ser por voluntad propia. No puedo ni quiero obligarla, pero necesito una oportunidad para verla.

KIRKWOOD:
Veré qué puedo hacer.


INTERIOR DE DÍA. DESPACHO.

KATHRYNE está sentada en su despacho corrigiendo trabajos y alguien llama a la puerta.

KATHRYNE:
¡Pase!

La puerta se abre y entra SARAH, con el largo estuche negro. KATHRYNE levanta la vista y en su cara se forma una leve sonrisa. SARAH cierra la puerta con cuidado y luego se vuelve para mirar a KATHRYNE. Es evidente que SARAH está nerviosa.

SARAH:
Mmm, he pensado que querría recuperar esto.

KATHRYNE (asintiendo):
Gracias. He conseguido conservar esas cosas durante mucho tiempo. No me haría ninguna gracia perderlas ahora.

SARAH mira a KATHRYNE y se da cuenta de que detrás de esas palabras hay muchos significados ocultos.

SARAH:
Sí, deben de ser muy importantes para usted.

Le ofrece el estuche a KATHRYNE. KATHRYNE se levanta, lo coge y lo pone encima de su mesa. Mira a SARAH con una reserva casi tímida, nerviosa.

KATHRYNE:
Lo son, pero todavía me falta una cosa. Una cosa muy importante.

SARAH:
¿El qué?

KATHRYNE:
La mitad de mi alma.

SARAH se ríe un poco, bajando los ojos al suelo. Luego levanta despacio la cabeza hasta que sus ojos se encuentran de verdad.

SARAH:
Creo que eso lo podría tener yo.

KATHRYNE (asintiendo):
Estoy segura.

KATHRYNE le ofrece la mano a SARAH. Muy despacio, SARAH la acepta. Se quedan así, cogidas de la mano, pero con los brazos estirados. SARAH sonríe por fin a KATHRYNE.

SARAH:
Esto es estupendo, ¿verdad?

KATHRYNE:
Siempre lo ha sido. Vida tras vida, esto es lo único de lo que siempre he estado segura.

SARAH:
¿Cómo me has encontrado?

KATHRYNE:
Afrodita.

SARAH (riendo suavemente):
¿Todavía sigue por aquí?

KATHRYNE:
Es inmortal. Está pendiente de nosotras y cuando termina una vida, vuelve a buscarnos y nos reúne en la siguiente.

SARAH:
Siempre haciendo de diosa del amor, ¿eh?

KATHRYNE (sonriendo, acercándose):
Por supuesto.

Poco a poco, la distancia que las separa desaparece por mutuo acuerdo. Las eras parecen disolverse, XENA se inclina y da un beso a GABRIELLE en la frente.

XENA:
Bienvenida a casa, Gabrielle.

GABRIELLE levanta despacio la cara para mirar a su alma gemela.

GABRIELLE:
Es estupendo estar en casa, Xena.

Se quedan mirándose mientras cada una levanta una mano para acariciar la mejilla de la otra. Luego, despacio, intercambian un beso dulce y tierno. Cuando se separan, GABRIELLE está ligeramente sonrojada.

GABRIELLE:
Deberíamos ir a algún sitio para hablar.

XENA:
Sin duda. ¿Te puedo invitar a una taza de café?

GABRIELLE (sonriendo, asintiendo con aire pícaro):
Me puedes invitar a cenar.

XENA:
Trato hecho. ¿Te gustaría volver a ver a Afrodita? Puedo llamarla.

GABRIELLE:
Me encantaría.

XENA se aparta de GABRIELLE y se vuelve para llamar por teléfono.


EXTERIOR AL ATARDECER. CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD.

XENA y GABRIELLE salen del edificio. En ese momento, AFRODITA se "materializa" delante de ellas, dejando pasmada a XENA.

XENA:
Creía que habías dicho que habías perdido tus poderes.

AFRODITA:
Dije que cuando la gente deja de creer en mí, mis poderes se desvanecen (les sonríe, señalándolas con un dedo). Vosotras todavía creéis en mí. Sois más que suficiente para recargar a cualquiera.

XENA y GABRIELLE se miran, intercambiando sonrisitas cohibidas.

XENA:
Ya, bueno...

AFRODITA se engancha del brazo izquierdo de GABRIELLE y luego le da un "empujoncito" hacia XENA. GABRIELLE se coge del brazo izquierdo de XENA y las tres quedan enlazadas. Entonces AFRODITA chasquea los dedos y las tres aparecen ataviadas con trajes blancos parecidos entre sí y oscuras gafas de sol. Se baja las gafas hasta la punta de la nariz, mirando a XENA.

AFRODITA:
Bueno, nena, ¿dónde vamos a cenar?

XENA:
No sé. ¿Por qué no dejamos que elija Gabrielle?

AFRODITA:
Vale. Venga, bardita, que sea algo bueno, que paga esa morenaza alta y sexy.

GABRIELLE:
No sé. ¿Se os ocurre algo?

Echan a andar hacia el aparcamiento. El sol poniente envuelve al trío.

AFRODITA:
Pues sí, hay un pequeño restaurante en Atenas donde sirven un gyros buenísimo.

GABRIELLE:
¿Atenas? ¿En Grecia?

AFRODITA:
Ahí mismo.

XENA:
¿Qué tal algo italiano? Me han dicho que Roma está muy agradable en esta época del año.

FUNDIDO


FIN


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