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La noche antes de que Hennessey cogiera un avión de vuelta a casa para las vacaciones de verano, Townsend se empeñó en salir a cenar como celebración.

—No puedo creer que haya superado mi primer año de universidad sin beber, sin tomar sustancias controladas y sin un solo suspenso —dijo, riendo.

—Te estás pasando de modesta, Townsend. Te ha faltado menos de un cuarto de décima para figurar en la Lista del Decano. —Alargó la mano por encima de la mesa y estrechó la de su amiga—. No podría estar más orgullosa de ti.

—Gracias —dijo Townsend, sonrojándose por los halagos—. Reconozco que he trabajado mucho e incluso admito que me ha dado gusto aplicarme. Quién sabe, a lo mejor hasta decido hacer estudios de postgrado algún día.

—Eso es algo que nunca pensé que oiría —dijo Hennessey, sonriendo con cariño a su amiga. Al cabo de un momento, añadió—: Tú has sido la que ha progresado este año. Has cambiado tu vida en tantos sentidos y yo estoy atascada en el mismo sitio en el que estaba al empezar el año. Has tenido mucha paciencia conmigo y ahora te pido que esperes un año para ver si consigo averiguar cómo tener vida sexual.

La rubia suspiró, intentando mostrarse animada, pero le costaba.

—Bueno, es una lástima que no podamos trabajar en ello mientras estés fuera. Ojalá me hubieras dejado que te pagara una terapia, Hennessey.

—Debería haberlo hecho —reconoció la morena—. He dejado que se interponga mi orgullo y ahora las dos estamos pagando el pato.

—¿Orgullo?

—Sí. Siempre he creído que puedo solucionar todos mis problemas si me empeño lo suficiente. Pero con éste no estoy teniendo la menor suerte. Tendría que haber reconocido que me estaba costando y a lo mejor habríamos hecho algún progreso.

Townsend la miró pensativa y luego preguntó:

—¿Habrías hecho terapia?

—Pues... no me importó hablar con ese estudiante de doctorado del centro de salud, pero no sé si estoy preparada para tumbarme en un diván. —Miró a Townsend, con los labios fruncidos—. De donde yo vengo, acudir a un psiquiatra es señal de enfermedad mental muy grave. Tendría que haber hecho un esfuerzo para llegar a una terapia completa. Pero al menos debería haber ido a hablar de nuevo con la gente del centro de orientación para estudiantes. Me he dejado dominar por mis miedos.

Townsend asintió, diciendo:

—Eso es lo que me parecía.

—Ahora ya no importa, pero ojalá hubiera tenido la mente más abierta. Siento que te he arrastrado a este agujero conmigo y que ahora no puedes salir. —Hennessey agachó la cabeza un momento y cuando la levantó, tenía los ojos llenos de lágrimas—. Supongo... supongo que lo que estoy diciendo es que no me parece correcto pedirte que me esperes, cariño. Dios sabe que tengo la esperanza de que las cosas se solucionen entre nosotras, pero no puedo garantizar que vaya a pasar.

Cubriendo la mano helada con la suya, Townsend dijo:

—Yo no te pido garantías, Hennessey. Te quiero y no tengo planeado buscar a otra persona.

Hennessey le sonrió con alivio y dijo:

—He estado rezando y esperando que dijeras eso, pero pensé que tenía que decirte que no te lo echaría en cara si lo hicieras.

—Por favor, no te preocupes por eso. Disfruta del verano y no dejes que esas campistas te vuelvan loca.

—No creo que haya nadie que pueda superar tu récord —bromeó Hennessey, y su amiga le dio un pellizco.


A la mañana siguiente, Hennessey estaba sentada en la terminal de United Airlines, con Townsend a su lado.

—¿Crees que podrás venir a verme al final del verano? —preguntó la morena.

—Te aseguro que lo voy a intentar, pero hay muchas probabilidades de que en agosto vaya a Europa. Mi madre tiene una gira internacional para promocionar su último libro y puede que vaya con ella.

—¿En serio? —Hennessey frunció el ceño—. No me lo habías comentado.

—Bueno, no hay planes en firme ni nada. Es que me lo preguntó hace poco y lo he estado pensando.

El ceño siguió en su sitio y a Hennessey se le hundieron un poco los hombros.

—Ah. Bueno, a lo mejor podemos vernos en París. Yo llego el diez de septiembre.

—No va a poder ser. Yo empiezo las clases el primer martes de septiembre. Eso es una semana antes de que llegues a París.

—Jo, Townsend, no sé cómo voy a sobrevivir si no te veo antes de marcharme. Sabes que me hace falta ver tu carita alegre.

Sonriéndole con cariño, pero con tristeza, Townsend asintió.

—Lo sé. Pero a veces no conseguimos lo que queremos. A veces las cosas no salen bien.

—¿Y eso qué quiere decir? —preguntó Hennessey, cuyo ceño le formó una profunda arruga en la frente.

—Nada. —Towsend le dio unas palmaditas a la mujer más alta para tranquilizarla—. Sólo quiero decir que los programas y los planes no siempre salen como creemos que tendrían que salir. En este caso, no podemos hacer gran cosa, larga. Haré todo lo posible por ir a verte, pero me apetece mucho acompañar a mi madre a esta gira literaria.

Hennessey se la quedó mirando largo rato, parpadeando molesta cuando oyó el aviso de que debía embarcar.

—¿De verdad vas a intentar venir a verme?

—Claro que sí. —Townsend rodeó a su amiga con los brazos y la estrechó con entusiasmo—. Lo intentaré con todas mis fuerzas.

Hennessey volvió a mirarla profundamente a los ojos.

—¿Lo prometes?

—Lo prometo —replicó Townsend, sosteniéndole la mirada a su amiga—. Y si no, iré a París en las vacaciones de invierno. No me puedo perder las miradas que te van a echar cuando te pongas a hablar en francés con ese acento sureño. ¡Por nada del mundo!

—Así me gusta —dijo Hennessey, sonriéndole con cariño. Se inclinó para besar a Townsend, rozándole delicadamente la frente—. Te quiero.

—Yo también te quiero, Hennessey. Ahora más te vale correr si quieres que te quede sitio en los compartimentos del equipaje de mano. Vete ya.

Hennessey asintió y se unió a la lenta cola, mirando por encima del hombro cada pocos segundos para poder verla. Cuando entregó su billete al encargado de la puerta, se volvió por última vez, pero Townsend ya se había ido.



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 17 de mayo, 1996
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:

Townsend,

Sé que hemos colgado hace sólo una hora, pero todavía tengo tantas cosas que decirte que no consigo que se me tranquilice la mente para dormir.

Quiero decirte una vez más que lo comprendo perfectamente. Sé que piensas que estoy mintiendo, pero te juro que no es así. Comprendo cómo ha ocurrido y comprendo que quieras darle una oportunidad. Es perfectamente lógico y creo que te estarías maltratando a ti misma si no lo hicieras.

Jenna es una persona maravillosa y le he cogido mucho cariño en este último año. Ni me imagino lo que le va a costar asimilar sus sentimientos por ti, pero si consigue aguantar, estoy de acuerdo con que tienes que hacerle saber que la vas a apoyar.

La simple realidad es ésta: Jenna parece preparada, dispuesta y capaz de amarte, Townsend, y está lista para ello ahora. Aunque tú sabes cuánto te quiero, también sabes que no he sido capaz de armarme de valor para entrar en el ruedo. Jo, yo qué sé, a lo mejor no lo consigo nunca. ¿Quién sabe? A lo mejor ni siquiera soy lesbiana. Dios sabe que nunca me he sentido atraída por otra mujer y los hombres ya no me atraen físicamente. A lo mejor soy asexual o a lo mejor tengo miedo de tener relaciones sexuales con quien sea. Pero sean cuales sean mis problemas, son reales y me están impidiendo darte lo que necesitas, lo que te mereces. Si Jenna puede hacerlo, te juro que estoy a favor de ello.

No soy una persona desinteresada, Townsend. Estoy llena de deseo por ti y reconozco que quiero que me esperes hasta que esté preparada para expresar ese deseo. Pero eso no es justo para ti. Ni puedes pasarte la vida esperándome, por mucho que yo quiera que lo hagas.

Por eso no estoy enfadada. Por eso no estoy cabreada con Jenna ni contigo. Te quiero lo suficiente como para desearte lo mejor, Townsend, y si tú crees que esto es lo mejor, confío en tu juicio. Creo de verdad que tú has crecido y madurado mucho más que yo en este último año. Yo me siento algo atascada, a decir verdad, y esto podría ser el empujón que me hace falta para crecer un poco.

El lunes me voy al campamento y estoy segura de que Jenna no se va a sentir cómoda si tú y yo mantenemos la intimidad que hemos tenido hasta ahora. Así que lo entenderé si no puedes escribirme todos los días. Dame noticias tuyas cuando puedas. Te quiero con todo mi corazón y te juro que sólo deseo que seas feliz. Espero que encuentres esa felicidad con Jenna.

Con todo mi amor,
Hennessey

p.s. Cuando alguien te diga que no le has despertado al llamar a las tres de la madrugada... es mentira :-)



De: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
Fecha: 17 de mayo, 1996
Para: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
cc:
Asunto:

Hola,

Yo tampoco puedo dormir, pero mi móvil está muerto y no encuentro el cargador. Ojalá pudiera abrazarte ahora, Hennessey, y decirte cuánto te quiero. Me siento... me siento tan mal... como si yo misma me hubiera cortado una extremidad. Pero hay algo dentro de mí que me dice que así es mejor.

Sé que has notado que llevo ya un tiempo algo distante. He estado intentando ver cómo podía estar cerca de ti y controlarme al mismo tiempo. No me está funcionando, tesoro, y no creo que me vaya a funcionar nunca. No sé por qué no puedes lanzarte a amarme sexualmente, pero es evidente que para ti es muy problemático. No creo que se trate sólo de mí, Hennessey. Es evidente que eres una mujer sexual y sensual, pero tienes casi veinte años y yo soy la única persona a la que has besado en tu vida. Tienes que esforzarte por averiguar por qué es así y cómo puedes cambiar la situación, si es que quieres hacerlo.

Dios sabe que no tengo ni idea de si las cosas van a funcionar con Jenna. Pero parece que tanto tú como yo necesitamos experimentar un poco. No quiero machacarte con detalles, pero volver a tener relaciones sexuales me ha resultado rarísimo, Hennessey. Nunca me he acostado con alguien estando sobria y en cierto modo, me sentía tan en carne viva y tan vulnerable como se debía de sentir Jenna.

Las dos somos todavía muy jóvenes, H, y ahora que estoy sobria me siento casi virginal de nuevo. Aprender cosas sobre nosotras mismas y nuestra sexualidad con otras personas puede que sea la opción más segura en este momento de nuestra vida.

Yo no pretendía que pasara esto, Hennessey, te lo juro. Te aseguro que ni se me había pasado por la mente la posibilidad de que Jenna pudiera sentirse atraída sexualmente por mí. Pero la quiero mucho y quiero protegerla. Eso nunca me había ocurrido hasta ahora y creo que es justamente lo que necesito en este momento de mi vida. Llevo tanto tiempo centrada en mí misma que ha sido maravilloso —raro, pero maravilloso— preocuparme más por su seguridad que por la mía. Nunca se lo diría a Jenna, pero espero con todas mis fuerzas que tú y yo todavía tengamos una oportunidad. Puede que sea un deseo que nunca llegue a cumplirse, pero quiero que sepas que es un deseo que llevaré siempre en el corazón. Eres parte de mí, Hennessey, eres la mejor parte. Te quiero más de lo que puedo expresar con palabras y pase lo que pase, espero que siempre sea así.

Townsend



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 6 de junio, 1996
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:

Hola,

Siempre he intentado evitar escribir correos cuando estoy enfadada, pero esta mañana voy a romper esa regla.

No he dormido bien ni una sola noche desde que te acostaste con Jenna y si no me quito esto de encima puede que nunca vuelva a dormir. Así que por favor, perdóname por ser tan directa, pero me siento muy herida y muy dolida.

Esto es lo que me está torturando. Me dijiste que no tenías ni idea de que Jenna se sentía atraída por ti. Llevo mucho tiempo con eso atravesado y no consigo librarme de ello. No lo consigo porque nunca has dicho nada sobre lo que se puede pensar a continuación. ¿Te sentías tú atraída por ella? Tengo la fuerte sensación de que sí, Townsend, y me gustaría saber si esa sensación es correcta. Quiero saber lo que sentías por ella y cuándo te diste cuenta de que te atraía. Te conozco y sé que no habrías aceptado tener un encuentro sexual con Jenna a menos que supieras que no iba a ser un rollo de una sola noche. Ya no eres así, Townsend, y tú misma dijiste que querías protegerla. No se protege a una mormona sin experiencia sexual acostándose con ella y abandonándola después. Así que, ¿qué sentías por ella y cuándo supiste que sentías algo?

Dado que estoy segura de que sentías algo por ella, ¿por qué no me lo dijiste? ¿No crees que merecía saber que te interesaba otra mujer? ¡Claro que sí, joder! Cuando me fui de Boston me dijiste que no me preocupara, que no te interesaba nadie más y que no tenías planeado enrollarte con otra mujer. ¿Me estabas mintiendo?

Ahora viene lo difícil, pero quiero saberlo. ¿Quién dio el primer paso? Me cuesta mucho creer que fuera Jenna. Sé que así no me voy a sentir mejor, pero tengo que saber cómo fueron las cosas entre vosotras. Tengo que saber quién puso en marcha las cosas.

También quiero saber qué quieres decir con eso de que el sexo con ella te resultó raro. ¿¡¿Pero qué quiere decir eso?!? Dios sabe que no tengo experiencia, pero no sé cómo llamar a eso. ¿Es que el sexo no es sexo sin más? Siento que funcionas con un nivel de conocimientos y experiencia superior al mío y que soy tan estúpida que ni siquiera puedo entender lo que dices.

He estado intentando encontrarle sentido a todo esto yo sola, pero no lo consigo para nada. Estoy de mal humor y muy poco tolerante con mis alumnas. No quiero que este campamento sea una mala experiencia para las chicas, así que te lo ruego, T, ayúdame. Creo que es lo mínimo que puedes hacer.

Hennessey


—¿Cómo te voy a llamar si tienes el móvil desconectado todo el día? —dijo Townsend, dejando que se le notara la irritación cuando por fin consiguió contactar con Hennessey esa noche.

—Tengo un trabajo —dijo la morena—. No puedo dejar que suene el teléfono en medio de la clase. —Hizo una pausa y dijo—: ¿Nuestra conversación va a ser toda en este tono? Porque si es así, puedo sufrir yo solita. No me hace falta ayuda para eso.

Townsend se quedó callada un momento, intentando controlar su genio.

—Lo siento, Hennessey, pero es que tu correo me ha cabreado muchísimo.

—¿Que te ha cabreado? ¿Que yo te he cabreado?

—Sí, tú me has cabreado. Tu mensaje era muy acusatorio, Hennessey, y no he hecho nada para merecerlo.

—La que tiene que decidir eso soy yo —soltó Hennessey.

—¡No, una puta mierda que eres tú! Puedes sospechar todo lo que quieras, pero yo soy la única que sabe lo que ocurrió entre Jenna y yo. Y si quieres saber lo que ocurrió, te sugiero cambies de tono porque te estás pasando un par de pueblos. Ahora, ¿quieres que tengamos una conversación civilizada o no?

—Sí, sí que quiero —dijo Hennessey, con un tono más normal—. Es que estoy desquiciada de rabia y frustración, Townsend. Me da la impresión de que me has mentido y no lo puedo soportar.

—No te he mentido, ni una sola vez, Hennessey. Puedes creértelo o no, pero es la verdad. Ahora, si quieres saber lo que ocurrió, te lo cuento. Pero no te quejes si te cuento más cosas de las que quieres saber.

—Quiero saberlo todo —dijo Hennessey—. Te prometo que no me quejaré.

Townsend tomó aliento con fuerza y lo soltó despacio, tratando de calmarse lo suficiente para contar su historia.

—Vale. Vamos allá. A mí Jenna siempre me ha parecido una mujer atractiva. Es guapa, pero con un estilo agradable, limpio, sano. Como si pudiera hacer un anuncio de leche o de un jabón muy puro.

—Sí, así es Jenna —asintió Hennessey—. No es una vieja decrépita como yo.

—¡Hennessey, deja de sentir tanta lástima de ti misma de una puta vez! —En cuanto lo dijo, Townsend se arrepintió—. Oh, mierda, no quería decir eso.

—Sí que querías —dijo Hennessey—. Sólo que lamentas haberlo dicho en voz alta. —Su voz sonaba dura y fría, dos tonos que Townsend casi nunca le había oído a su amiga.

—Muy bien. Lamento haberlo dicho en voz alta. Pero sí que sientes lástima de ti misma y eso me impide contarte lo que pasó. Ahora, ¿quieres saberlo o no?

—Sí, quiero saberlo. Intentaré guardarme mis opiniones para mí misma.

—Estupendo. Eso es lo que quiero. —Townsend suspiró, sabiendo que la noche iba a ser muy larga—. Como decía, Jenna siempre me ha parecido guapa, pero también me parece guapa Halle Berry. Ni se me ocurría pensar en acostarme con ninguna de las dos.

—Hasta...

—Hasta la noche en que ocurrió —dijo Townsend—. Estaba deprimida porque te habías ido, Hennessey. Normalmente logro ocultar mis sentimientos muy bien, pero esa noche Jenna se sentó a mi lado y me preguntó qué me pasaba. Intenté zafarme de la conversación, pero ella estaba empeñada.

—Seguro —masculló Hennessey, pero Townsend optó por ignorar el comentario.

—No sé por qué lo hice, pero le conté la verdad. Le dije que estaba enamorada de ti, pero que no habíamos tenido relaciones sexuales.

—Porque soy frígida —dijo Hennessey, con un tono horriblemente herido.

—No —dijo Townsend, con un tono suave y compasivo—. Le dije que intentabas protegernos a las dos de un fracaso muy doloroso. Le dije que querías estar segura de que yo no volvía a beber y que estabas siendo más cautelosa de lo que a mí me parecía que tenías que ser. Eso es lo único que le dije, Hennessey, te lo juro.

Sorbiéndose las lágrimas, Hennessey dijo:

—Te creo. Siento ser tan gilipollas, Townsend, pero estoy muy jodida.

—Ya lo sé, amor, en serio que lo sé.

—¿Y qué pasó entonces? —preguntó la morena.

—Me preguntó si creía que tú y yo acabaríamos juntas alguna vez y le dije que no estaba segura. Le dije que no iba a pasar hasta dentro de más de un año y que empezaba a tener dudas de que alguna vez pudiéramos dar el salto.

—Ya somos dos —dijo Hennessey.

—Ya, bueno, pues se acercó, se sentó a mi lado en mi cama y me contó lo que había ocurrido durante las vacaciones de primavera. Estaba tomando un helado y se le acercó una mujer con la que me acostaba en otra época. No han sido pocas, pero creo que sé quién era. Esta mujer le dijo a Jenna que nos había visto a las dos en la isla y le hizo unas cuantas preguntas. Jenna le contó alegremente que éramos amigas y la mujer le dijo que yo no tenía amigas, que sólo me follaba mujeres hasta que encontraba a una nueva que me gustaba y me la follaba.

—Ay —dijo Hennessey.

—Sí, bueno, no puedo decir que no estuviera en lo cierto, sólo que fue muy poco apropiado. A Jenna, como podrás suponer, todo aquello le puso los pelos de punta, pero me dijo que había pasado todos esos meses rezando y buscando una guía. En todas partes todo le decía que el hecho de que las mujeres tuvieran relaciones sexuales con otras mujeres era un pecado inmenso, pero poco a poco se confesó a sí misma que se sentía atraída por mí. Te juro que yo ni me había enterado, Hennessey, pero me dijo que estaba enamorada de mí y que si yo también sentía algo por ella, haría todo lo posible por librarse de los años de mensajes negativos con que la han bombardeado.

—Así que aceptaste su ofrecimiento —dijo Hennessey con tono tajante.

—Sí, lo acepté. Todavía no sé si hice lo correcto, pero sí que hice lo que me pareció correcto. No quiero parecer la Madre Teresa, pero me enternecí muchísimo por Jenna. Que una chica como ella se enfrente a todas las chorradas que le han dicho... bueno, me sentí muy conmovida.

—¿Qué es esto, Townsend, un polvo de misericordia?

Se hizo un silencio pétreo al otro lado de la línea que duró largo rato. Por fin, Townsend dijo:

—No puedo creer que me hayas dicho eso. ¿Es que no sientes respeto por mí?

—Mierda. Lo siento, Townsend. Es que... es que esta noche no soy yo misma y probablemente no tendría que haberte escrito. Tendría que haber esperado a tener controlados mis sentimientos.

—¡NO!

—¿Qué? ¿Por qué demonios gritas así?

—No quiero que controles tus sentimientos, Hennessey. ¡Por eso estamos en esta situación! ¡Tienes que aprender a confiar en tus sentimientos y a ceder a algunos de tus deseos! Estás tan reprimida que te estás ahogando. —Con un tono suave y tierno, dijo—: Es lo que nos está separando.

—Oh, Townsend, quiero estar contigo. Te deseo tanto.

—Y yo a ti, Hennessey, pero aparte del incidente de la parada del autobús, hacía un año que no nos besábamos, y va a pasar otro año hasta que podamos besarnos de nuevo.

—¿Entonces estás con Jenna porque está disponible? Eso no me parece justo para ella.

—Hennessey, yo ya no uso a la gente. Le he dicho a Jenna exactamente lo que siento por ti. Ninguna de las dos piensa que vayamos a estar juntas hasta que la muerte nos separe. Jenna está descubriendo que le atraen las mujeres y quiere ver dónde la llevan esos sentimientos. Yo sé lo que quiero, pero no creo que vaya a conseguirlo, de modo que ha llegado el momento de que empiece a salir con alguien de nuevo.

—Así que no crees que tengamos una oportunidad —dijo Hennessey, con tono neutro.

—Yo no he dicho eso. Lo único que he dicho es que no puedo dejar todo mi futuro en tus manos, cariño. Necesito vivir mi vida y tú necesitas vivir la tuya. Si llega un momento en el que ves que estás lista para amar a una mujer y yo estoy libre, me encantaría ser esa mujer.

—No me parece muy probable, Townsend. Eres tal partido que nunca estarás libre.

—Gracias por el cumplido, larga, pero ahora también sé discernir. Todavía no estoy enamorada de Jenna, pero es amable y atenta y muy buena persona. Se parece mucho a ti, Hennessey, y por eso estoy dispuesta a correr el riesgo con esta relación.

—¿Y Jenna está bien con que tus sentimientos estén... divididos como poco?

—Se lo conté todo, Hennessey. Es lo único que puedo hacer. Le dije que no estoy preparada para echar raíces y casarme, que busco novia, no esposa. No puedo ser más sincera.

—¿Qué pasó después de esta conversación?

—¿Por qué quieres saberlo? —preguntó Townsend—. ¿Cómo te va a ayudar eso?

—Sólo quiero saberlo. Por favor, no me lo ocultes, cariño.

—No sé si es buena idea, pero espero que tú sepas lo que necesitas —dijo Townsend. Respiró hondo y dijo—: Jenna estaba luchando con lo que sentía por mí y me pidió que la besara. Lo hice y... le gustó.

—Mm... eso ya me lo imaginaba —dijo Hennessey.

—Estuvimos jugueteando un rato —explicó Townsend—. Pensé que lo dejaríamos así, pero ella insistió en que quería más.

—¿Sólo Jenna quería más? —preguntó Hennessey, con un tono que indicaba que la pregunta era retórica.

—No, yo también quería más. Al abrazarla y sentir su cuerpo contra el mío me puse como una moto, Hennessey. Toda la sexualidad que las dos hemos estado reprimiendo me salió a borbotones. Antes de que me diera cuenta, las dos estábamos desnudas y haciendo el amor.

—¿Te... te satisface? —preguntó Hennessey, con tono tenso.

—Sólo a veces —reconoció Townsend—. Tiene mucha programación que está intentando superar, Hennessey. A veces le resulta abrumador y tiene que parar. Pero cuando consigue meterse en ello de verdad y concentrarse en el placer, en lugar de en los mensajes negativos, está... está aprendiendo a expresarse —dijo, esforzándose por no ser demasiado gráfica.

—Pues ya lo está haciendo mejor que yo —dijo Hennessey—, y yo no he recibido muchos mensajes negativos. Supongo que es sólo que yo estoy jodida.

—Hennessey, por favor, por favor, haz lo que te he pedido. Tienes todo el verano y estoy segura de que podrías encontrar un psiquiatra en Hilton Head. Podrías hablar con alguien y tener un lugar donde descargar tu rabia además de tus sentimientos sobre el sexo. Por favor, cariño.

—Me lo pensaré —replicó Hennessey, dando la impresión de que no iba a hacer tal cosa.

—Bien. —Townsend suspiró y preguntó—: ¿Algo más?

—Sí. ¿Qué querías decir con eso de que el sexo te resultaba raro desde que habías dejado de beber?

—Hennessey, he hecho todo a través de una bruma de alcohol desde que era niña. Nunca he sido vulnerable con otra persona. Nunca le he enseñado a nadie lo que había en mi corazón. Es una experiencia totalmente nueva y ha sido increíble. A veces me da terror, pero a veces es una sensación tan maravillosa que me quedo transportada.

—Yo quería ser la que te hiciera sentirte transportada —dijo Hennessey, echándose a llorar de nuevo.

—Yo también lo quería —asintió Townsend—. Pero todavía podemos tener eso algún día, cariño.

—Mm... no me siento cómoda hablando de estas cosas —dijo Hennessey—. Ahora estás con Jenna y no voy a contribuir a una ruptura entre vosotras. Realmente preferiría que a partir de ahora seamos sólo amigas. No puedo aceptar otra cosa.

—Está bien —dijo Townsend con tono apagado—. Lo intentaré. ¿Algo más?

—No, eso lo cubre todo. Pensaré en lo que has dicho y ya hablaremos. Gracias por responder tan deprisa.

—¿Ya está? ¿Vas a colgar?

—Sí, creo que sí. Estoy muy cansada —dijo Hennessey—. A lo mejor consigo dormir esta noche... ahora que sé que no fuiste tú la que empezó con Jenna. Esa imagen lleva semanas atormentándome.

—Lo lamento, Hennessey. De verdad. Lo lamento todo.

—Y yo —dijo Hennessey—. Lamento no haber podido apoyarte, lamento no haber podido acostarme contigo y lamento que no hayas podido esperarme. Lamento tantas cosas que estoy harta de lamentarme.

—Yo aún te amo, Hennessey —dijo Townsend suavemente.

—Gracias. Mm... ahora voy a colgar. Buenas noches.

Townsend colgó y salió a dar un largo paseo por Boston, luchando por controlar sus emociones, con la mente bombardeada únicamente por imágenes de Hennessey.



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 10 de junio, 1996
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:

Hola, colega,

He tenido tiempo para pensar en todo lo que hablamos el otro día y me siento mucho mejor. Sé que estuve hecha una gilipollas durante casi toda la conversación y me alegro mucho de que no me colgaras. Gracias por aguantar y ayudarme a superar lo peor de mi rabia.

Estoy en un punto muy bueno con todo lo que ha pasado y estoy durmiendo mejor, así que las cosas también deben de estar muy bien dentro de mi cabeza. Estoy empezando a disfrutar de mis clases y las alumnas ya no intentan que las cambien de clase, así que también debo de estar proyectando un talante más agradable :-)

El mensaje principal que te quiero transmitir es que te agradezco que te hayas desvivido por hacerme las cosas más fáciles, Townsend. Sé que para ti fue difícil mantener la conversación telefónica del otro día y quiero que sepas lo mucho que te lo agradezco.

Voy a hacer todo lo posible por ser la amiga que te mereces, Townsend. Me va a costar, pero intentaré que mi deseo por ti no interfiera y estoy segura de que lo conseguiré. Todavía quiero que vengas a verme, pero no creo que puedas y te juro que no me parece mal. Me doy cuenta de que ahora Jenna tiene que ser lo primero para ti. Así son las cosas y así es como deben ser.

Sé que podría resultarte incómodo, pero si alguna vez necesitas hablar con alguien, puedes contar conmigo. Te conozco mejor que nadie y si puedo contribuir a que las cosas marchen bien entre Jenna y tú, estoy a tu disposición.

Aunque puede que nunca seamos amantes, yo seguiré queriéndote durante el resto de mi vida, Townsend. Eres la mejor amiga que tendré jamás y voy a hacer todo lo posible para que siempre sea así.

Besos,
Hennessey



De: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
Fecha: 30 de julio, 1996
Para: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
cc:
Asunto:

Hola,

Como te dije la semana pasada cuando hablamos, nos vamos mañana, y como no me voy a llevar el portátil, probablemente ésta sea la última vez que voy a poder mandarte un correo durante un tiempo. Pero te escribiré a mano. Por ti merece la pena.

Todavía no salgo de mi asombro de que mi madre parezca tan encantada de llevarse a Jenna con nosotras a Europa. Mamá todavía tiene sus problemas y todavía me saca de quicio una buena parte del tiempo, pero tengo que reconocer que este verano se ha portado conmigo.

Los padres de Jenna la han apoyado a su manera. Creía que le iba a costar convencerlos de que la dejaran quedarse en Boston durante el verano, pero cuando mi padre le consiguió un puesto de prácticas en su compañía, cedieron. ¿Quién habría pensado que la intervención de mis padres me daría una oportunidad para intentar sacar adelante mi primera relación estable? :-)

Jenna está muy lejos de revelarle lo nuestro a su familia... o de revelárselo a nadie más, en realidad. Ni siquiera me coge de la mano en público y se pone histérica de pensar que alguien lo descubra en la universidad... pero tiene que hacer frente a muchos problemas, así que tengo paciencia. Sí, efectivamente. Tengo paciencia. Todavía hay milagros :-)

Ojalá te pudiera haber escrito más este verano, pero tiene muchos celos de nuestra relación, Hennessey, y no puedo reprochárselo. Sé que con el tiempo aceptará que seas mi mejor amiga, pero ahora mismo le cuesta. Tampoco me parece bien usarte como caja de resonancia para los problemas que tenemos ella y yo. Eres un encanto por ofrecerte, pero no me parece justo para ti ni para Jenna. Así que seguiré matando de aburrimiento a mi psiquiatra, que para eso le pago :-)

Tener una relación es más difícil de lo que había pensado. Supongo que me había tragado ese rollo hollywoodiense de que todo es fácil una vez tienes pareja. Pero Jenna y yo nos estamos esforzando mucho y me da mucho gusto estar comprometida con algo.

Sé que te va a encantar Europa, Hennessey, y daría cualquier cosa por estar contigo cuando llegues. Todavía voy a intentar ir a verte en las vacaciones de invierno, pero sé que lo entenderás si no puedo. Probablemente podría convencer a Jenna de que viniera conmigo, pero creo que sería un desastre. Así que si todavía siente celos, creo que tendremos que esperar a que regreses para vernos. Pero quiero que sepas que nunca estás lejos de mis pensamientos. No tengo que verte para sentirme cerca de ti, Hennessey, y espero que tú sientas lo mismo.

Besos,
Townsend


—Oye, Jenna, ¿cuántos pares de zapatos vas a llevar? —Townsend hablaba desde las profundidades del armario de su antiguo dormitorio de la casa de sus padres en Boston. Fruncía el ceño pensando cómo era posible que tuviera tantos pares de zapatos tirados en el suelo y que ninguno le resultara lo bastante atractivo para llevárselo a Europa. No oyó la respuesta de su amante, en parte porque el armario era muy grande y en parte porque su teléfono móvil empezó a sonar—. No te oigo, cielo, ahora mismo salgo. —Sacándose el aparato del bolsillo, lo abrió y dijo—: ¿Diga?

—¿Tienes un momento?

—Claro, Hennessey. Mm... voy a comprobar que estamos solas. —Asomó la cabeza por la puerta del armario justo a tiempo de ver a Jenna alejándose por el pasillo, rumbo al cuarto de baño. Townsend cerró la puerta del armario y se sentó en el suelo—. Ya estoy. ¿Qué pasa?

—Tengo miedo —dijo Hennessey, a quien le empezaba a temblar la voz.

—¿Miedo? Oh, cariño, ¿de qué tienes miedo?

—Tengo miedo de marcharme de casa, de estar fuera del país un año entero, de echar de menos a mis abuelos, de perderte. —Sorbió con fuerza y luego dijo—: Sobre todo de perderte.

—Oh, Hennessey, mi niña dulce. Yo siempre seré tu amiga. Siempre.

—Quiero, necesito, una amante, Townsend. Te quiero a ti como amante y no seré feliz hasta que te tenga.

—Hennessey, sé que ahora estás triste, pero dale un poco de tiempo. Vas a estar en un lugar maravilloso y vas a aprender y experimentar tantas cosas. Te prometo que vas a tener tanto que hacer que no vas a tener tiempo de concentrarte en nuestra relación.

—Nunca estaré demasiado ocupada para concentrarme en ti, Townsend. Tú me llenas la mente y el corazón. Haría lo que fuera por tener otra oportunidad. Lo que fuera.

—Hennessey, tú sabes que te quiero, pero tienes que ir a París. Tienes que ampliar tu mente y tus horizontes. Tienes que estar abierta a cualquier experiencia nueva que puedas encontrar. Jo, podrías encontrar a una bella mademoiselle y tener un rollo. No te centres en el pasado, cariño. Mira hacia el futuro.

—Quiero que tú seas mi futuro —dijo Hennessey—. Siempre lo querré.

—Pues dedica este año a librarte de todo lo que te impide vivir la vida que quieres. No puedes tener un futuro si no vives plenamente el presente.

Suspirando gravemente, Hennessey se quedó en silencio un momento y luego dijo:

—Cancelaré mis planes y volveré a Harvard este año si me das otra oportunidad. Haré terapia los siete días de la semana. Haré lo que sea para que funcione.

Obligándose a mantenerse firme, Townsend suavizó el tono de voz y dijo:

—No puedo hacerle eso a Jenna y tampoco a ti. No sería justo para ninguna de las dos. Me he dedicado a mi relación con Jenna y no voy a renunciar a ella. Y tú tienes que solucionar las cosas por ti misma, Hennessey. Yo no puedo hacerlo por ti y no puedo ponértelo más fácil. Lo siento, pero es la verdad.

Una vez más, Hennessey se quedó callada un rato. Luego carraspeó y dijo:

—Lo siento. No debería haber llamado.

—Oh, mi niña, no lo sientas. Yo me alegro de haber podido hablar contigo.

—No, no, no siento que hayamos hablado. Siento haber intentado presionarte para que me aceptes de nuevo. No sé qué diablos me pasa, Townsend. Te llamo con la intención de despedirme de ti y desearte buen viaje y acabo suplicando como una niña.

—Oye, no seas tan dura contigo misma. ¿Te acuerdas de que mi psiquiatra me dijo que me había quedado atascada en los catorce años porque fue entonces cuando empecé a beber?

—Sí.

—Pues a ti te pasa un poco lo mismo. Ésta es la primera relación que has tenido en tu vida, cielo. La mayoría de las chicas empiezan a salir cuando tienen catorce o quince años. Tú no empezaste hasta que tenías casi dieciocho y en cuanto las cosas se pusieron serias echaste el freno. Tienes que pasar por las cosas que la mayoría de las chicas se quitan de encima cuando todavía están en el instituto. Tu cerebro es muy, muy maduro, nena, pero a tus emociones les falta un poco.

—Supongo que puede que tengas razón —dijo Hennessey apagadamente—. No me gusta, y odio admitir que soy así de inmadura, pero supongo que no me queda más remedio.

—No eres inmadura, Hennessey. Eres una de las personas más maduras que he conocido en mi vida. Es sólo que vas a tener que atravesar ciertas etapas que probablemente te van a resultar dolorosas.

—¿Por qué crecer siempre duele tanto? —preguntó Hennessey.

—Ni idea. A mí me parece un soberano asco.

—Soberano —asintió Hennessey, riendo suavemente entre dientes.

—Así me gusta —dijo Townsend—. Ya sabía yo que podría hacerte reír por lo menos una vez.

—Eso no ha sido una risa de verdad, pero creo que es lo máximo que vas a lograr —dijo Hennessey.

—Pásalo bien en París, larga, y que sepas que pienso en ti... siempre.

—Yo también, cariño. Siempre estás en mis pensamientos. Por favor, intenta olvidar mi lloriqueo de antes. Achácalo a un ataque de locura transitoria.

—Si yo estuviera el doble de loca que tú, seguiría estando más cuerda que ahora —dijo Townsend, riendo suavemente—. Sigues siendo mi modelo de conducta.

—No sé si eso te conviene, pero te agradezco el cumplido.

—Me tengo que ir ya, cielo. No llevo hecha ni la mitad del equipaje y ya sabes cuánto tardo en tener todo listo.

—Pues te voy a dejar —dijo Hennessey, y la verdad de esas palabras fue como un puñetazo para ella—. Te quiero, Townsend.

—Y yo a ti, larga. Te escribiré todo lo que pueda.

—Gracias. Yo haré lo mismo. Adiós.

—Adiós. —Townsend colgó y se dejó caer en el suelo. Se quedó tumbada e inmóvil un rato, sintiendo que el corazón le latía desbocado mientras luchaba por no echarse a llorar. Oh, Hennessey. Te quiero tanto. Por favor, vuelve a mí algún día.



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 9 de septiembre, 1996
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:
París, etc.

Hola,

Como siempre, tenías razón :-). Ahora que ya estoy aquí, me siento mejor, mucho mejor. Te sigo echando de menos un horror y daría lo que fuera por estar contigo, pero poco a poco empiezo a ver las cosas con perspectiva. Voy a hacer todo lo posible por crecer un poco este año. Necesito ser un poco más como tú, T: sin temor a correr riesgos.

Las clases son muy buenas, muy exigentes, y la cantidad de trabajo que nos ponen impide que tenga mucho tiempo para lamentarme de mi desdichada vida. Bueno, vale, a lo mejor no es desdichada, pero me siento mucho más dramática en París :-)

Somos quince americanos y hemos formado una buena piña. Diez mujeres y cinco hombres, así que nosotras llevamos ventaja :-). Yo soy la única del sur, así que todavía no tengo a nadie con quien ponerme a cantar sus alabanzas, pero hay gente agradable en el grupo. Te hablaré de todos ellos cuando tenga tiempo... si es que te interesa, claro.

Por supuesto, los americanos no somos los únicos alumnos. Hay un grupo grande de Alemania, seis de Polonia, unos cuantos de Austria, como una docena de España y diez de Italia. Todo el mundo tiene conocimientos bastante buenos de francés, de modo que así es como nos comunicamos cuando estamos todos juntos. Pero cada grupo tiende a relacionarse con los demás de su propio país, lo cual es lógico. Al final de un largo día, es agradable hablar sin tener que pensarlo... y sin que nos corrijan los errores gramaticales o, en mi caso, por hablar francés con el peor acento del mundo :-)

Podría hablarte de París, pero sé que has estado aquí un montón de veces, así que no voy a hacerte perder el tiempo con eso. Lo que sí quiero transmitirte es que te quiero con todo mi corazón y que deseo que seas feliz. Lamento haberte llamado antes de marcharme, T: fue una falta de consideración por mi parte. Te puse en una situación muy incómoda y espero que me puedas perdonar por ello. Jenna me cae bien y creo que es estupenda para ti. Parte de amar a alguien es desearle lo mejor y creo que tú lo tienes. Pensándolo ahora, habría sido una equivocación para las dos si yo hubiera vuelto a Boston este año. Gracias por ayudarme a mantener la cabeza sobre los hombros.

Aunque estoy lejos de casa, tú siempre estás conmigo, T. Siempre serás parte de mí, da igual con quién te relaciones románticamente. Voy a intentar ser una buena amiga para ti y apoyarte en todo lo que pueda. Voy a estar muy ocupada, pero sacaré tiempo para escribirte todo lo posible. Puedes contarme cualquier cosa y lo mantendré en absoluto secreto.

Espero que las cosas te vayan bien y que puedas responderme pronto.

Con todo mi amor,
Hennessey



De: Tamara Armstrong < tcarmstrong@masscollege.edu >
Fecha: 11 de septiembre, 1996
Para: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
cc:
Asunto:

Hola, colega,

Espero que esto no te moleste demasiado, pero Jenna vio tu correo y se ha montado la de Dios. Estoy usando la cuenta de correo de mi amiga Tammy porque Jenna desconfía de tal manera que tengo miedo de que se ponga a mirar los correos que he enviado cuando yo no estoy.

No soy tan sincera y franca con Jenna como contigo, Hennessey, pero eso es sólo porque se siente muy insegura de sí misma y de lo nuestro. Está convencida de que voy a volver contigo en cuanto regreses de Francia y ahora que ha visto tu mensaje, está más convencida que nunca.

Sé que no tenías modo de saber que se iba a poner a fisgar, pero no puedo correr el riesgo, cariño. Espero que lo comprendas, pero vamos a tener que ser mucho más circunspectas en nuestra comunicación. Odio tener que hacerlo, Hennessey, pero no veo otra salida.

Ya sabes cuánto me interesa todo lo que haces, pero creo que voy a tener que llamarte para ponerme al día. El correo electrónico no va a funcionar.

Si necesitas hablar conmigo, envíame un correo que diga algo así como "Cuántas ganas tengo de hablar contigo cuando vuelva" o algo igual de inocuo. Yo te llamaré en cuanto pueda si me mandas un mensaje de ese estilo. Ojalá hubiera otra forma, pero no se me ocurre.

Eres libre de contestar en esta dirección. Le he dicho a Tammy que probablemente responderías. Es muy discreta, no creo que lea tu respuesta.

Te quiero y lamento que esto esté saliendo tan mal.

T



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 30 de septiembre, 1996
Para: Tamara Armstrong < tcarmstrong@masscollege.edu >
cc:
Asunto:
Para Townsend

Hola,

No te imaginas lo mal que me siento por esto, T. Nunca en la vida he querido causarte problemas, pero parece que es lo que he hecho.

Te agradezco que intentes buscar una forma para que me ponga en contacto contigo cuando lo necesite, pero no me siento cómoda con eso. La única manera de tener una buena relación es siendo lo más sincera posible, y buscar formas de hablar sin que Jenna lo sepa no os va a ayudar para nada.

Tengo amigos aquí, T, y gente con la que puedo hablar. Agradezco lo mucho que te importa nuestra amistad, pero ya es hora de que me expanda un poco y meta a otras personas en mi círculo interno. A la larga, será bueno para mí. Necesito abrirme un poco más y voy a tomarme esto como una oportunidad para crecer.

Todavía tengo que escribir a Robin, que me mantiene muy bien al día sobre los asuntos de Boston. Creo que le voy a pedir que te llame de vez en cuando para ver cómo estás... así me tranquilizo. Aparte de eso, creo que deberíamos mantener nuestra correspondencia bajo mínimos. No es lo que quiero y sé que no es lo que tú quieres, pero creo que es algo que debemos hacer. Tú tienes que dedicarte a Jenna, y mantener una correspondencia clandestina conmigo está mal.

Estaré bien, Townsend, y sé que tú también. No tenemos que hablar con frecuencia para seguir siendo amigas íntimas. Estés donde estés, sigues estando en mi corazón.

Besos,
Hennessey



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 20 de diciembre, 1996
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:
Feliz Navidad

Hola, colega,

Unas líneas para desearte muy feliz Navidad. Espero que Jenna y tú podáis pasar la mayor parte de las vacaciones juntas y que lo paséis maravillosamente.

Con lo que cuestan los billetes de avión, no puedo permitirme volver a casa, así que me quedaré en París durante las vacaciones. Por suerte, no voy a estar sola. Seis de mis amigos americanos se quedan aquí y vamos a celebrar las fiestas juntos. La madre de una de mis amigas es francesa y su familia va a venir a pasar un par de semanas. Han prometido sacarnos a todos los huérfanos a comer el día de Navidad, así que será divertido.

No tengo mucho que contar, salvo que estoy trabajando más que nunca. Es mucho más difícil aprenderlo todo en un idioma extranjero. Aunque creía que tenía un buen nivel de francés, sigue costándome. Qué ganas tengo de empezar a pensar en francés. Mis profesores me dicen que casi todo el mundo empieza a hacerlo al cabo de unos seis meses, pero conmigo no tienen mucha esperanza :-). Han renunciado a intentar mejorar mi acento, porque soy un caso perdido. ¡Cualquiera diría que nunca han oído un acento sureño! :-))

No voy a mandar regalos de Navidad, pero prometo volver a casa con algo bonito para Jenna y para ti. Será con retraso, pero siempre es agradable celebrar la Navidad en junio, ¿no crees?

Cuídate y disfruta de las fiestas.

Joyeux Noel, ma petite chou!
Hennessey



De: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
Fecha: 19 de mayo, 1997
Para: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
cc:
Asunto:
¿Verano?

Hola,

No tengo noticias tuyas desde que estaba todo cubierto de nieve. ¿Cómo diablos estás?

Sé que tu curso termina pronto y no tengo ni idea de cuáles son tus planes. Supongo que volverás a Carolina del Sur, pero si pasas por Nueva York o Boston, me encantaría hablar contigo o verte si es posible.

Hazme saber tus planes, colega.

Townsend



De: Hennessey Boudreaux < hboudreaux@freemail.com >
Fecha: 20 de mayo, 1997
Para: Townsend Bartley < myrealname@teaparty.com >
cc:
Asunto:

Hola,

Te vas a reír, pero he empezado a escribir este correo en francés. Me va a costar muchísimo volver al inglés otra vez de forma continua, así que ten paciencia. No es por fardar, pero ahora hasta sueño en francés. Eso va a causar sensación en casa, seguro :-)

Como has adivinado, voy a pasar el verano en Carolina del Sur. He aquí mi itinerario. Llego al aeropuerto JFK el 6 de junio. Vuelo por Delta y el avión llega a mediodía. Salgo para Atlanta hacia las seis de la tarde y te llamaré entre vuelo y vuelo. He intentado sacar un billete directo para Boston, pero no ha sido posible, así que me quedo en Nueva York. Por favor, ni se te ocurra ir a Nueva York para reunirte conmigo. Sería maravilloso pasar seis horas contigo, por supuesto, pero con los retrasos y los controles de seguridad, es muy posible que no me quede mucho tiempo entre vuelo y vuelo, si es que me queda algo.

Espero que sepas que tanto tú como Jenna estáis invitadas a venir a verme a Carolina del Sur. No sé qué le parecerá dormir en el suelo, pero nos encantaría teneros a las dos.

Qué distinta estás en la última foto que me enviaste, Townsend. Ahora te has convertido en una mujer con un aire tan seguro que apenas queda rastro de la chiquilla problemática que conocí hace tres años. Además, pareces feliz, y eso es lo que siempre he deseado para ti.

Te voy a echar de menos este verano, pero en cualquier caso, te veré en otoño. Mi último año en Boston... a menos que no me acepten en ningún programa de postgrado del sur :-)

Besos,
H


PARTE 11


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